RECORTES NO

jueves, 4 de marzo de 2010

Cirugías: si no quiero, no me quieren

Llevo desde el lunes dándole vueltas a la columna de Lucía Etxebarría publicada en ADN. A primera vista, parece una comparación un poco traída por los pelos, pero no sé... Algo de razón tiene.

Dejando a un lado las cuestiones higiénico-sanitarias de las respectivas cirugías, ¿la ablación del clítoris es comparable con una reducción de caderas o un aumento de glúteos? En tanto que implican una imposición cultural para la mujer, desde luego que sí.

Cierto también que hay una diferencia importante que la Etxebarría no menciona. Los contextos socio-culturales en que se expande/impone la cirugía "de mercado"  (estética o de otro tipo), no se prohíbe la difusión de ideas en contra de la misma. En cambio, en los entornos donde la ablación del clítoris es un requisito obligatorio, difícilmente se encontrarán medios de difusión autorizados donde se pueda hablar en contra de la misma, por no mencionar el hecho de que se trata de una intervención en mujeres muy jóvenes, incluso niñas.

Sin embargo, da que pensar. He escrito mucho sobre las presuntas "necesidades" que las mujeres (casi siempre hetero, como no) dicen tener: ser madres, estar divinasdelamuerte-jatetú-ossea, cazar machitos de gimnasio con coches de diseño y podridos de pasta (véase la última payasada de Telecinco, por cierto un fracaso de audiencia)... Al final, si no compartes al menos una parte de esas "ansias femeninas", no eres mujer, ni casi persona. Con esa mentalidad, ¿cómo se atreven esas inútiles, frustradas, peliteñidas y rayoUVAdas a escandalizarse por la ablación del clítoris?

O tempora, o mores...