RECORTES NO

domingo, 21 de febrero de 2010

Serendipity

Hay casualidades que me hacen pensar. Ya lo mencióné en mi post Meme literario: ¿brujería o vocación subconsciente?

Éste es el tercer libro que me regala Ratita. El primero, Los pilares de la tierra, me encantó. Para mi último cumpleaños me regaló la continuación, World Without End, en inglés esta vez. Desde que leí El nombre de la rosa hace muchos años, no había vuelto a leer nada sobre el monasticismo medieval, y la verdad, me encantan estas historias.

Peeero... como fuimos a la sección de libros en inglés para ver qué edición prefería, mis ojos no pudieron evitar caer sobre esta preciosa edición de la última novela de Anne Rice. Así que me la pedí también, porque sentía curiosidad por esa señora que escribió las famosas Vampire Chronicles. De verdad de la buena, lo elegí para variar un poco la temática de mis lecturas. Yo creí que era una novela neo-gótica como Interview with the Vampire, ya que, por el título, pensé que trataría de ángeles y demonios, o algo así... Pues no, sisters.

Ahí es cuando me pregunto: ¿¿por qué yo, una atea absoluta, practicante de la apostasía más recalcitrante, me veo inmersa una y otra vez, sin planearlo, en el cristianismo del siglo XIII, y me deleito con esa Serendipia?? Puedo prometer y prometo que no sabía lo que me iba a encontrar en esta magnífica ficción histórica: un asesino a sueldo se convierte en el ayudante de un Ángel Serafín y es enviado como fraile dominico para resolver un conflicto judeo-cristiano... ¡¡a la inglaterra del siglo XIII!!


Os aconsejo que veáis esta entrevista con Anne Rice hablando de Angel Time (en inglés, sorry). Si os gusta la prosa sencilla, directa y bien escrita, os dará igual ser creyentes o no, como a mí, y disfrutaréis de un gran libro. Yo sigo igual de atea después de leerlo, pero cada vez más apasionada con la Edad Media y sus órdenes religiosas. ¿Por qué será?

martes, 2 de febrero de 2010

Uno más en la familia

Se llama Goofy y tiene 6 meses.

Una vecina tuvo que deshacerse de él a los 15 días de que entrara en su casa porque su hijo de 2 años se asustaba muchísimo con él. Todo un misterio...

Me sedujo en cuanto lo vi. Y mira que yo era MUY reacia a tener perro o gato en casa, pero no lo pude resistir. Y estamos encantadas.

A pesar de su juventud, es una malva, tranquilo, no ladra, no mordisquea nada más que los juguetes que le hemos dado, cuando tiene necesidad de salir nos lo hace saber, es cariñoso... Una joya, vamos. Sólo tiene la manía de subirse al sofá, especialmente cuando no lo vemos (es listo, el muy capullo), pero na, total...

Me habría gustado ponerle Gominola, porque es pequeño, dulce y tierno, pero no quisimos volverle loco con otro nombre. Así que, con Goofy se ha quedado... y nosotras con él.