RECORTES NO

martes, 30 de junio de 2009

Orgullo Grosssso para Mañicas y Zoo-Bollos

Son sus partes:

  1. Mamma Boglio-cantabile
  2. Allegretta Rattolina
  3. Nostalgia Ma Non Troppo
  4. Arabesca Deliziosa
  5. Cagnetta con Motto e Pelucco
  6. Finale Farala con Tutti Frutti
¡Mamma mía! ¡Bollo mamis en la mani!

Quién me lo iba a decir a mí, QUIÉNNNNN. Que me iba a divertir tanto en una visita a Zaragoza, la tierra de mis ancestros. ¡Y encima en una mani del Orgullo! Qué genial, sisters. Nunca he visto tanta familia homo junta. Pero es que, encima, ¡era en Zaragoza! Casi no me lo creo. ¿A que mola la foto?

Todavía habrá quien crea que esto no es necesario, que pa qué, que ya está todo hecho: leyes igualitarias (no del todo, pero vale), prensa libre (¡ejem!), y tal. Pues lo siento: sigue siendo necesario, y además... nos gustaaaa, leñeeeee.

Mi Alegre Ratita

Miradla qué contenta se la ve... Con su Proud-28 al pecho, sonriente y feliz. Si no habéis visto nunca una ratita feliz como una perdiz, tocando los bongos y sudando como un pollo, ésta es la ocasión :-D

Coñas aparte... Qué contenta estoy de haberle enseñado Zaragoza, presentado a mi familia y amigas... No estaba en absoluto previsto que participáramos en en Orgullo Maño, pero ha sido una suerte, casi tanto como tenerla a mi lado.

Es nuestro tercer orgullo juntas... Ratita y Warri de la mano foreverrrrr.

Flash-back nostálgico...

El lugar donde pasé lo mejor de mi infancia es la Torre del Chan, la finca de mi abuelo. Situada a 1 km. de San Gregorio y otro tanto de San Juan de Mozarrifar, su enorme caserón y sus infinitos recovecos me dieron los mejores veranos de mi niñez.

Todo tiene un fin, todo queda atrás... Ahí, junto a Chochín (nuestro coche), había un granero, una casita adosada y el cobertizo de la maquinaria. A la derecha, donde ya sólo se cultiva trigo, estaba la casa, el corral, el palomar, el gallinero y el huerto.

Sólo queda la hilera de plátanos (plataneros que dicen los lugareños) que daba sombra a la casa, y las acequias donde a veces nos bañábamos. Nada más. La vida sigue en otro sitio. Pero tenía que aprovechar el viaje para ir a verlo y enseñárselo a Ratita...

Cena mora en la Magdalena

Era casi lo único previsto en este viaje: cena con Azu (la Marmotica), la Tere, Chabela (la Rubi), Arancha y la Monn. Amigas mías hace 10 años, o algo menos, pero toas bollos menos la Tere.

Realmente MUY rica la cena. De todo un poco, algunas cosas no las conocía. Otras no llegué a probarlas (taba llenaaaaaaaaaa). Nos lo pasamos genial y... ¿a que se nota que nos sentaron bien las viandas árabes? ;-)

El Zoo Bollo y sus pelucos...

Zoo Bollo: Dícese del entorno más o menos animal que... ora rodea, ora acompaña a la Bollosfera, confundiéndose a veces con esta última.

Véase la cara que se le ha quedado a la pobre Lur por los efluvios del peluco loco, de Casio Colorao, que su dueña le propina, indolente ella... ¿Cuál de las dos es más animala?

Si es que... al final nos identificamos todas con algo que tiene mucho más pelo que nosotras, dos patas más y unas caritas tannnn graciosas, mucho más que las nuestras, sin duda.

Mi Ratita, la Warri (servidora), Marmotica (que no fue a la mani porque dormía, obviamenteeeee), acompañadas en algún momento por preciosidades como ésta... Si es que somos unas animalas, un zoo que a veces parece casi tan humano como nuestras mascotas.

Finale: Farala, hamster con Gelatto

El postre, lo mejor, siempre lo último.

La reina del Zoo Bollo, la mejor, la más estupenda... ¡FARALA con carita de hamsterrrrr! Pooobesita, aún dolorida con su retoque odontológico...

Así y todo, es guapa y fotogénica, la muy jodía... Es el corolario a mi tesis zoológica: véase bien la tarrina, con los colorines del orgullo, una sonrisa de felicidad suprema, haciendo acopio del manjar en sus mejillas cual hamstera hacendosa...

Ésta fue la última imagen que me llevé de Zaragoza, el Orgullo, las Bollo-mamis, mis amigas y el maravilloso Zoo Bollo. Mmmuakassss Farolillaaaa, guapaaaaaaa.

Y éste es mi relato multicolor en forma de Sinfonía Concertante... Besos a todassssssss. Chis-púnnnn.

martes, 23 de junio de 2009

Cumpliendo

Cumplo mi amenaza de cambiarle el título a mi blog. Se me ocurrió leyendo el blog de Marga, en un comentario sobre una frase de la Preciado. También le cambio el look, aunque todavía necesita algún retoque.

Cumplo con la misión de hacer mío el lema del Orgullo de este año: educar a quienes necesitan aprender lo obvio. Lo hetero no es lo único "normal".

Cumplo con el deber de agradecer a todas las (y los) que me leen y comentan, a las que me permiten leerlas y comentarlas, las que forman parte de esta red de pensamiento unido por el hilo de Ariadna. Bolloesféricas, ¡va por vosotras! (Gracias sobre todo a Farala, por su ensayo).

Cumplo, una vez más, con el reto de apostar por la visibilidad, o lo que es lo mismo, dejar ver lo que no tiene por qué ocultarse. Y no lo hago por orgullo de existir (que también), sino por tender una mano a las que la necesitan. Vergüenzas, las justas.

Me sienta bien cumplir. No sólo es mi deber, uno que me dictan mi conciencia y mi rabiosa necesidad de luchar, es que... ¡me gusta, leñe!

Así que...

¡¡Feliz Orgullo, sisteeeeeeeeeeeeeerssss!!

sábado, 20 de junio de 2009

Straights Be Not Proud (II): Mujeres en Crisis

Es que... algunas heteras son la leche. Podría citar muchas de sus barbaridades, pero dejémoslo en 2 tipos, basados en experiencias personales:
a) La que tiene mucho que callar, pero va de Jueza.

Una amiga mía de Barcelona estaba empezando a salir del armario. Después de una larga relación (a pesar de ser muy joven) con un novio violento y machista, necesitaba divertirse, salir de noche, recuperar su libertad. Para acompañarla, confió en su prima, una libertina que en alguna de sus mejores noches podía llegar a calzarse 2 o 3 tíos, poniéndose a tope de alcohol y pastillas. Mi amiga, creyendo que existía buena sintonía con su compañera de fiestas, le confesó que era lesbiana. Reacción de la prima: "Hostia, tía, ¡eso no es normal!". Tócate las tetas... "Normal", dice... ¡Y se quedó tan ancha!

b) La "liberada armarizante"

Una amiga de Ratita, de ésas de toda la vida, le recriminaba recientemente que renovase la pegatina del arco iris que lleva en el parachoques trasero. "Es como ir gritando 'me acuesto con tías'. ¿A quién le importa?" Vaya, y lo dice una señora que viste en plan pilingui en sus noches locas y va piropeando a los tíos a todas horas, para que se le note bien que es hetero... Wow... Me encanta la visión de igualdad que tienen algunas, sisters...

The S(traight)-World: autonomía y autoestima, CERO

Da igual su edad, las heteras no pueden vivir sin ponerse divinísssimas. Pelu, compras de ropa, cirujano (las que pueden), estheticienne... Tanto si son jóvenes en edad de merecer como cuarentonas de vuelta de todo, divorciadas con o sin hijos, pasan gran parte de su tiempo libre elaborando refinadas estrategias para "pillar macho".

Ojalá, sí, OJALÁ fuera por puro sexo, ojalá fuera porque así se sienten bien ellas mismas, porque se ven bien así, pero nooooo. No son nadie si un hombre no las mira o incluso piropea, ¡incluso teniendo pareja! Endeluego...

Las jornadas de "caza" van dirigidas encontrar al hombre que las quitará de trabajar, o que al menos dará sentido a taaaanto tiempo y dinero invertido en ropa, estética y cirugía. Y por supuesto, si aún no tienen hijos...

¡Horror, que se me pasa el arroz!

Pánico insuperable de las heteras, que noooo, no pueden, no deben, no quieren concebir la vida sin gestar y parir. Porque noooo, no eres, no puedes ser una mujer "comme il faut" si te planteas una carrera profesional primero y la maternidad sólo si es posible, si se dan las circunstancias, si de verdad lo haces por ti y no para darle nietos a la pesada de tu madre que no para de gastar estúpidas sumas de dinero en tu ajuar...

No son paranoyas mías. Ojalá lo fueran. Basta con encender el televisor para comprobarlo. En cualquier entrevista o reportaje de índole personal, se presenta a los hombres por su nombre y profesión, a las mujeres por su situación de pareja y número de hijos, y sólo por último, si lo anterior está "cumplido", se menciona a qué se dedica. Ésa es la información relevante, y por ese orden. Nadie protesta, a las presentadoras les parece perfecto, las reporteras juegan el juego.

CERO PELOTERO

Me da igual qué parte de responsabilidad tengan los medios o la sociedad, el caso es que las heteras están lejos de esa autonomía personal, emocional y sexual que la publicidad proclama. Tienen acceso al mundo laboral, educación, sanidad universal, leyes de adopción, protecciones varias (Violencia de Género, Divorcio Exprés), y para lo único que les sirve todo eso es para sacrificarse más que nunca. ¡Y van y se quejan de que 'los hombres son así o asá'!

Heterocentrismo = machismo y homofobia reconcentrados

No me cabe duda de que, a pesar de todos los derechos sobre el papel que la sociedad española reconoce a las mujeres al día de hoy, el heterocentrismo aún pesa enormemente. Si no eres hetero (o al menos lo pareces), no eres mujer, y si lo eres, la presión sobre tu conducta social es más fuerte que nunca: belleza estándar, dependencia emocional del varón, deseo compulsivo de maternidad, sacrificio de la promoción profesional...

A veces me da la impresión de que no estamos en 2009. En los años 80, creí que la movida madrileña anunciaba un cambio profundo en nuestro colectivo de género. Han pasado 25 años, y ahora... o bien me equivocaba, o bien hemos dado un salto atrás, sisters...

Las bollos tenemos la visibilidad pendiente, las heteras su autonomía. ¿Para cuándo, cuándo, cuáááándooo?

Aysssss...

jueves, 11 de junio de 2009

Nosotras y Ellas. Straights Be Not Proud. (I)

[Straights Be Not Proud: "Heteras, no os enorgullezcáis". Remedo del título de las memorias de John Günther, Death Be Not Proud (Muerte, no te enorgullezcas)]

Desde que leí lo que dijo Mercedes en un comentario que hizo en en blog de Hay Mujeres, llevo dándole vueltas a este post.

No es la primera vez que trato el tema de bollos y heteras en un mundo en crisis, pero tengo ganas de darle más caña al mono (pobre macaco, lo tengo frito). :-)


Nuestra asignatura pendiente, nuestro reto

Pues sí, se escribe con V de Visibilidad. Ratita y yo sujetábamos la pancarta en la mani del Orgullo 2008. No sé si nuestro orgullo era más ser visibles que simplemente lesbianas, pero qué bien se estaba allí, a pesar del sol de justicia que caía...

Ahí en la mani, todas las visibles juntas brincando y gritando con una pegatina en la teta izquierda, nos sentíamos en la gloria. Peeero... vuelves a la vida cotidiana, lees los blogs y te das cuenta de que, efectivamente,

Una alta proporción de lesbianas sigue en el armario, parcial o totalmente.

Sólo cabe una apuesta, como dice el título de Hay mujeres: combatir la homofobia desde la visibilidad. Es nuestro reto. Punto.

Reflexionando...

Pregunta tonta y archimanida: ¿a que nadie me nombra UNA SOLA lesbiana española famosa fuera del activismo GLB? Sin embargo, nos surgirán al instante no menos de 5 o 6 nombres de gays diviiiinos de la mueeerte con un alto porcentaje de share televisivo. No pienso nombrarlos, me niego a darles más publicidad.

Claro que no sé si sería peor conseguir que una lesbiana (o una docena, me da igual) con look convencionalmente femenino subiera a la palestra como presentadora/reportera/actriz de éxito, porque entonces la fantasía sexual masculina por excelencia eclipsaría por completo la validez de su visibilidad: dos mujeres juntassssss, hummmmmmm qué morbooooo. Con Maca y Esther, de Hospital Central, ya hemos tenido bastante. Así no vamos a ninguna parte.

Por cierto, id a Google y teclead "lesbianas españolas famosas". Veréis qué vergüenza os da... Casi todo fantasías sexuales... Puajjjj.

Los gays tienen glamour, las bollos, no. El glamour vende, nosotras no. (Shit yourself, little parrot).

Del terror a la autocomplacencia

A las mujeres se nos exige que seamos hetero con mucha más intransigencia que a los hombres, o al menos que lo aparentemos. No paro de escuchar a mi alrededor (chats, sobre todo) la auto-asignación de la cómoda etiqueta de bisexual en mujeres que evidentemente no lo son. Todas ellas llevan -siempre en secreto- una vida afectivo-sexual plena con una mujer mientras mantienen una relación hetero "de fachada". ¿Justificaciones? Las de siempre: conservar el trabajo, custodia de los hijos, paz social y familiar, etcétera.

Lo peor es que la mayoría de esas mujeres afirman ser felices así. Si eso no es directamente una internalización de la homofobia, como acertadamente afirma Mercedes, al menos es otro Síndrome de Estocolmo, algo a lo que las mujeres estamos tan tristemente acostumbradas. Como la felicidad plena no es de este mundo, ajustamos nuestro reloj emocional a las opciones que nos ofrecen menos conflictos o dolor. Así convertimos en "perfecta" una situación que ningún análisis sensato soportaría. Patético...

Por si fuera poco... ELLAS nos compadecen

El mayor absurdo de este mundo heterocentrista es que las heteras, lejos de entender que nuestra lucha es la suya, nos miran entre asustadas y compasivas. Oh sí... lo afirmo rotundamente:

Las heteras rechazan el machismo pero defienden el armario

y no se dan cuenta de la contradicción en su postura. Oh no, no se dan cuenta... Nos compadecen, a veces compadecen a nuestros hijos, nos miran sin creer que seamos del mismo planeta, nos animan a ser como ellas, liberadas y divinísssimas, "respetando nuestra opción sexual" (porque lo nuestro es sólo sexo, claaaro)...

He oído cada melonada... Pero me van a oír.

martes, 9 de junio de 2009

Bollomami aliviada... ¡Candela, Graciasss!

Un enorme GRACIAS a mi querida Candela Cano. Con su comentario a mi anterior post, me ha hecho entender el fallo tan TONTO que había cometido, y que me llevaba a preocuparme sin motivos. En cuanto visité el link que me puso... se me abrió el cielo. Extracto lo que me hizo descubrir:

"Según Merete Lauberg, directora del estudio, y que ha sido entrevistada por la revista francesa Têtu, entre las razones de esta diferencia podría encontrarse la mayor fortaleza psicológica de las madres lesbianas. “Se trata de niños que han crecido junto a mujeres que han aprendido a aceptarse. [...] Han tenido que enfrentarse a una situación que las coloca fuera de la norma, lo que ha podido hacerlas más fuertes y resistentes. Están más seguras de sí mismas”."

Si seré IMBÉCIL... Beneke trata el tema con seriedad, y cita fuentes feministas fidedignas, pero... toda esa información y estudios SE BASAN EN PAREJAS Y MUJERES HETEROSEXUALES. ¿Cómo no me había dado cuenta, joder?

Con lo que soy yo..., y metiendo a lesbianas y heteras en un mismo saco... imperdonable. Me faltaba considerar esa variable tan sencilla: no puede ser igual criar y educar a un hijo, por muy hombre que vaya a ser, por machistas que sean el entorno y las influencias familiares, y por distante/ausente que sea el padre, si la madre es lesbiana en lugar de hetero. En este caso, además, DOS madres lesbianas.

No es porque ideológicamente seamos más feministas, o más anti-machistas, sencillamente es que tenemos un "bagaje" emocional que las heteras no suelen tener. Embebida en la lectura de Beneke, consideré que todas las mujeres madres contábamos con las mismas herramientas, como si todas las mujeres estuviésemos cortadas por el mismo patrón. Es evidente que no, que tenemos unas capacidades particulares por haber superado obstáculos que otras, por su "convencionalidad hetero", no han conocido.

Mercedes confirma ese mismo aspecto con su propio comentario, en el mismo sentido que Candela, y Marga, aunque más prudente, también me ha animado a ver las cosas de forma que mi autoestima se ha restaurado.

Para eso estamos, diréis... Vale, pero GRACIAS, un millón de GRACIAS a las tres.

Si es que tengo a unas blogueras que no me las merezco, leñe...


lunes, 8 de junio de 2009

Dos "bollomamis" ... ¿en apuros?

"Las niñas, al contrario [que los niños], se identifican con una madre que está presente; su sentido de sí mismas en tanto que femeninas tiene menos probabilidades de resultar problemático".

(Timothy Beneke, Proving Manhood, 1997)

He leído esa frase una y otra vez. No paro de darle vueltas al tema del género y sus conflictos desde el punto de vista de la relación de los niños/as con sus madres/padres.

Mi hijastro menor acaba de cumplir 12 años y el curso que viene empieza Secundaria. El mayor cumple 20 en agosto y ya es casi independiente. No vive ya con nosotras. No he llegado a intervenir en su educación, que no comentaré.

Ambos tienen padre, que bien poco caso les ha hecho, como la mayoría de los padres en los últimos siglos. El viejo tema de la figura ausente, de la madre que asume ambos roles lo mejor que sabe, se repite.

Según Beneke (que cita fuentes feministas, como Nancy Chodorow o Elizabeth Young-Bruehl), la problemática identidad masculina desarrolla un mecanismo defensivo-ofensivo porque busca una identificación con una masculinindad abstracta, dada la ausencia (o al menos distancia) de un padre concreto y próximo. Es un problema descrito en muchos contextos sociales distintos, y asusta un tanto: si el niño no tiene un buen padre real con quien identificarse, buscará la figura masculina más sobresaliente de su entorno (sea cual sea). Alternativamente, se convertirá en seguidor o imitador de un héroe de cartón piedra, que se parezca lo más posible a un "machote duro y fuerte", porque el tipo "sabio comedido y sensible" se parecería demasiado a su madre.

El dilema no es fácil de resolver, aunque se pueda plantear en unos términos muy sencillos. Verbigratia:

Para evitar que el niño supla la ausencia de padre con la de cualquier machirulo patético, hay que convencerlo de que es más importante ser buena persona que buen hombre.

Es decir, se trataría de "neutralizar" el vacío de padre mediante una neutralización del género.

Dicho así, los términos son, efectivamente, sencillos. Sin embargo, el lenguaje nos juega una mala pasada con sus racionales paños calientes: las personas no son NUNCA neutras en cuanto a género. No es una cuestión de genitales, eso lo doy por sentado, pero el género es, por alguna razón, tan importante como el hecho de estar vivo (o sea, es ESENCIA humana). No se puede ser persona sin antes poseer un núcleo elemental de género, por mucho que el lenguaje nos permita neutralizar teóricamente esa necesidad.

Si Beneke tiene razón (y parece que la tiene, a la luz de la documentación científica que he consultado), tenemos un problema...

¿Qué hacemos dos madres, con padre -obviamente- ausente y un niño a punto de entrar en la pubertad en medio de un entorno marcadamente machista?

¿Cómo prevenir/evitar que nuestro peke se convierta en un gallito de corral, con más intereses "atléticos" que "éticos", y poca curiosidad por desarrollar su lado intelectual/emocional?

Ni que decir tiene que me ATERRA la idea de ver a nuestro peke convertirse en "eso" delante de nuestras narices y no poder hacer nada...

Si he razonado bien, y las evidencias de las que parto están bien planteadas y contrastadas, tenemos motivos para preocuparnos. Sólo puedo esperar que el tiempo me dé alguna clave para actuar, porque de momento no veo respuestas.

[Nota: Este post es el primero que el libro citado me ha inspirado. Tengo otro en marcha, no sé cuántos me saldrán.]

martes, 2 de junio de 2009

Sí, me esperabas...

Te dije que me esperaras en la cama.

No sueles hacerlo. Prefieres acostarte en el sofá hasta que llegue, para después irnos a la cama juntas.

"The bed's too big without you..."

cantaban The Police.

Te dije que me esperaras en la cama. Te lo pedí sonriendo y mirándote por encima de las gafas.

Era la última noche de la semana que volvería antes del amanecer. El fin de semana me tocaban las 2 noches completas y dormiría toda la mañana siguiente. Iban a ser 2 noches más sin cenar ni dormir contigo. No eran las primeras, ni iban a ser las últimas.

Cuando llegué, estabas en la cama, esperándome, dormida y desnuda.

Cuando no estoy, no sueles acostarte desnuda. Por eso supe que me esperabas. Te desperté a lametones en la espalda. Sentí tu calor contra el frescor de mi trayecto en moto.

Te dejaste despertar despacio.

Te quité el cojín que acaparabas contra tu cara.

Agarré tu grupa agazapada y te gustó.

Qué bien terminó la noche. Qué bien dormimos. Qué bien.... Qué bien...

Me esperabas en la cama, como una primera vez.