RECORTES NO

miércoles, 20 de mayo de 2009

Patología, Síndrome, Cóndrome... Ignorancia y ruina de los valores

El lunes el 20 minutos publicó una entrevista a Pablo Pineda, el primer Síndrome de Down europeo que consiguió un título universitario.

Pablo es malagueño, Diplomado en Magisterio en la especialidad de Educación Especial, estudia Psicopedagogía, prepara oposiciones y tiene 34 años. Hay superdotados que a su edad ya han llegado mucho más lejos, pero tampoco son millones.

En cambio, se cuentan por millones los chicos y chicas guapísimos y guapísimas de la muerte que no le llegan a la suela del zapato, aunque no dudarían en reírse de él si lo tuvieran como profesor, y cuyos casi analfabetos padres se considerarían autorizados para dudar de su capacidad intelectual y/o profesional. O tempora, o mores...

Pero no, no voy a comparar a este joven universitario con otras "mentes privilegiadas". Estoy un poco cansada de impartir justicia "políticamente correcta". Si la sociedad crea monstruos, que los ponga en su sitio pronto, o lo tendrá que hacer la historia, que siempre es más desagradable y doloroso.

Hoy toca hacer otra comparación, no entre personas, sino entre conceptos y palabras.

Pablo nos da la primera en la frente: no es lo mismo enfermedad (o patología, en la terminología científica) que síndrome. Ese tercer cromosoma en el par 21 no se puede corregir de momento, pero no es una enfermedad para quien lo TIENE (segunda en la frente que nos da el Sr. Pineda), porque no necesariamente lo SUFRE.

He ahí la sustancial diferencia: patología viene del griego pathos ("sufrimiento"), mientras que syndromos significa "que choca con algo", o también "compañero de viaje".

Y no hay más que hablar sobre los SD (Síndromes de Down): el par 21 los acompaña toda la vida, y PUNTO. Lo mismo pasa con la estatura de una persona más alta/baja que la media, o el color de los ojos o de la piel. Cualquiera de estos rasgos (SD, estatura, iris o pigmentación) es PERMANENTE, y solamente representará un problema si el entorno social "decidiera", mediante las correspondientes y variopintas medidas represivas, que son "malos", "feos", o "dignos de compasión".

Con un par de hostias verbales-conceptuales, Pablo Pineda coloca el tema en su sitio y nos da una lección sencillísima y de lo más polivalente. En una sola frase:

La sociedad, a veces la medicina, convierte en enfermos a quien le parece que deben serlo, y sólo por motivos inconfesables

Tampoco es nada nuevo: ya se va aceptando que el embarazo no es una enfermedad, y se está volviendo al parto en casa. Aún queda camino, pero ¡por fin la cordura regresa al hogar!

Ahora que hemos sido capaces de rectificar, o actualizar, o quizá simplemente recordar, nuestros criterios para diferenciar un peculiar compañero de viaje de un verdadero dolor, os pido que, sin dejar de pensar en Pablo Pineda, tengáis en cuenta lo siguiente:

  1. Olga Baselga TIENE cariotipo XY
  2. Olga Baselga NO SUFRE más que cualquier otra mujer en sus mismas circunstancias
  3. La transexualidad de Olga Baselga es una peculiar pero llevadera compañera de viaje si se sabe aceptar y hacer aceptar
  4. Olga Baselga no ha elegido ser mujer, ni tampoco ser transexual, ni siquiera ser lesbiana, sólo eligió el momento de dejar de ocultarlo
  5. TODOS los problemas que ha tenido Olga Baselga en su vida se han debido a que la medicina, y por tanto la sociedad, la ha considerado una enferma, un peligro, un crimen contra la naturaleza, y qué sé yo cuántas cosas más...

Cambiad Olga Baselga por Pablo Pineda, transexualidad por SD, y mujer por hombre, y casi casi tenéis 5 frases igual de exactas y comprensibles. ¿Curioso, verdad?

Pues así de fácil es explicar la transexualidad, tan fácil como lo es colocar a Pablo Pineda en el lugar que se merece. La opacidad del término sólo se debe a la ignorancia, y la poca o mala aceptación de las personas que la tienen sólo se explica por la escasez de valores sólidos derivados de un conocimiento libre de prejuicios.

Es un poco triste que los lectores de esa entrevista todavía están lejos de poder aplicar esas sencillas pero definitivas enseñanzas de Pablo a otras personas.

Es lamentable que los jefes de personal nieguen el trabajo a personas como yo, creyendo hacer un favor a la empresa y a sus trabajadores.

Sin saberlo (o quizá sabiéndolo, no sé), Pablo Pineda ha ayudado al colectivo transexual, con un par de bofetadas a una terminología viciada y analfabeta. Así de fácil.

Sin duda por eso soy luchadora, y me temo que todavía algo rabiosa...

8 comentarios:

Candela Cano dijo...

Olga, qué gusto volver a leerte otra vez. Creí que te habías perdido en el cyberespacio.

Ando con tiempo cero para casi todo, imagina: recta final de curso y faltan horas al día.

No entiendo de tus posts si eres mujer lesbiana o transexual lesbiana, o qué, pero ¿sabes qué? que me importan un rábano las etiquetas, como ya dejé dicho en uno de mis posts un día. Como si eres marciana y verde... me encantan tus pensamientos!

mercedes dijo...

Muy bueno Olga. Es cierto que nos falta tanto por andar... Sabes el tema me toca porque una vez sali de bachillerato hice un curso de asistente para trabajar en una escuela. Eran tiempos en que la educación estaba separada aunque no se si en venezuela lo sigue estando. En todo caso, trabajar con niños y niñas con Sindrome de Down era extraordinariamente gratificante, si la gente pudiera medir el bien que hacen estas personas, no solo porque tienen una tremenda capacidad de adaptación e integración sino porque en su mayoría tienen un carácter, una forma de relacionarse y una ternura tan innata que logran influir mucho, para bien en un entorno de trabajo. Amén de por lo general son constantes y muy trabajadores... NO se que más se puede pedir. Yo tengo claro que si mi pequeña empresa crece buscaré contratar a alguna persona con Síndrome de Down porque se que estaré ganando en la calidad y el ambiente de trabajo, porque cada vez se forman mejor y porque también será una forma de devolver todo lo bueno y el cariño que me dieron cuando era una estudiante que trabajaba para pagar mis gastos.

Verónica (peke) dijo...

No te habia leido, y me parece un blog super interensante, por aqui me tienes pegada a mi taza de cafe leyendote....

besotes de esta peke.

pd: te espero por mi rincon con una taza de caliente, si gustas...

Olga_C dijo...

Cande: Ya ves... fugit irreparabile tempus. Es el signo de los tiempos, sobre todo para los profes.
En cuannto a tu duda... No es una cuestión de etiquetas, sino de esencias, tan poco de moda hoy en día. Soy mujer, soy lesbiana, y soy transexual, desde siempre y para siempre. Son las 3 esencias (del verbo ESSERE, "ser") que constituyen mi persona. No las he elegido, tan sólo asumido y ordenado. Mientras no tuve todo eso en su sitio, no era persona, sino
un mero holograma, incapaz de sentirme viva, útil y pensante. Lo que lees en mi blog es el resultado de todo ese proceso.
¿Lo entiendes ahora?

Mercedes: Gracias por tu aportación. Estaría bien que, además de ese/esa SD, contrataras a una mujer transexual, todavía sumidas en la incultura, violencia e incomprensión. Seguro que más de una tendría también mucho que aportar a tu empresa...

Verónica: Gracias por pasarte por aquí. Me gusta mucho tu blog, te he dejado un comentario. Todavía me tienes un tanto descolocada, pero seguiré leyéndote.

farala 68 dijo...

plas plas plas a Pablo, pero también a ti: por seguir comunicándonos tan claramente... cada vez tengo más claro que esa esencia (esser) es una cuestion de lenguaje

kali dijo...

ojalá le vaya muy bien a pablo, pero seguro que va a tener que currárselo muchiiiiiiisimo más que cualquiera de sus compañeros de promoción.

lamentablemente muy poca gente aprecia las esencias. es más fácil quedarse con lo accesorio y así nos va.

Candela Cano dijo...

Olga_C, cómo se me había olvidado el término "esencia", que me habías desvelado en un post mío! Pero ahora, en tu salsa y en tu esencia, valga la redundancia, comprendo mucho mejor lo que querías decir.

Por cierto, actualizo mi blog pero no se actualiza en los blogrolls de nadie... Y parece que solamente me pasa a mí :(

Muchos besos!!!

Olga_C dijo...

Farala: Sí, es la eterna paradoja con la que tenemos que con-/malvivir: no hay nada humano sin palabras, y sin embargo las cosas existen y nos sobreviven, tanto si las nombramos como si no. En Occidente, la transexualidad nace en 1966 por obra y gracia de Harry Benjamin, que la nombró, aunque es un fenómeno universal que en otras culturas ya tenía nombre milenios atrás, y en la nuestra existía sin nombre.

kali: Sip, así nos va... sobre todo a algunas/os :-)

Cande: Me alegra haberte "iluminado" :-)
En cuanto a lo del reflejo de tus actualizaciones en los blogrolls, ¿has pensado en consultarlo con google?