RECORTES NO

miércoles, 22 de abril de 2009

Día de rosas, libros... y algunos recuerdos

Mañana es el día de Cervantes, de Sant Jordi, del libro, el día de la rosa... Muchas cosas juntas. Y se agolpan los recuerdos en mi cabeza...

De todas las rosas que me han regalado, la más bonita esa rosa negra, para el día de San Valentín. Mi ratita quería regalarme algo realmente especial, imperecedero, y ahí está, majestuosa, inefable, imponente.

Más clásica es la roja, la que se suele regalar el día de Sant Jordi, el día que se recuerda a Cervantes. Antes la rosa sustituía al libro, ahora a menudo van juntos. Literatura y rosa, poesía y prosa, perfume y lectura.

Tengo un recuerdo ligado a Pepita en este día tan polifónico. Todos los años, el fin de semana más próximo al 23 de abril, el grupo de compañeros y amigos celebrábamos una reunión creativa. Cada asistente preparaba algo relacionado con la literatura, que podía ser un poema, un relato corto, una escena teatral... Con tema acordado previamente o libre, según la ocasión. La reunión se celebraba a menudo en su casa de Canillejas, un sitio con solera, muy propio de ella y su Kolegón... clásico y de confianza. Nunca olvidaré esa casa.

Allí, el 24 de abril 1993, leí este soneto que escribí en memoria de Cervantes, el tema convenido para aquel año. Sólo es un remedo facilón y algo cursi del famoso soneto de Lope de Vega, pero aún me gusta releerlo de vez en cuando:


SONETO DE REPENTE

Un soneto me manda hacer Cervantes;
en mi vida me he visto en tal aprieto,
pues ni soy Montesco ni Capuleto,
ni aspiro siquiera a Rocinante.

Yo pensé que no hallara tertuliantes
y aquí estoy cuadrando este cuarteto.
Espero que les plazca mi soneto,
y si no, las cuarenta que me canten.

De mis propias virtudes dudo un tanto,
temo que Don Miguel quede maltrecho
al moverse en su tumba del espanto.

Con prudencia y disculpas ya está hecho,
para ti, manco eterno de Lepanto,
esta párvula muestra de mi pecho.


Dieciséis años después, mi recuerdo, incapaz de escribir otro poema más fresco, se lo dedico a Pepita, a las rosas y libros que me han regalado los que me quieren y han querido, y a las letras universales, que tanto nos ayudan a alcanzar el consuelo, si no la paz.

1 comentario:

farala 68 dijo...

me ha encantado tu soneto y me han emocionado tus recuerdos... tenía eso pepa, que de cualquier renión hacía un evento especial... sin aspavientos, sin cultureteces extrañas, pero todos acababamos cantando, actuando, narrando... hasta cocinando!! jhajjjjajaa

muchos bss guapa, tengo ganas de verte ¿¿cuando quedamos?? pon tu el finde que estais más liadas