RECORTES NO

martes, 3 de febrero de 2009

La violencia de género desde una curiosa perspectiva

Mis Musas están en crisis (o de baja con gripe, no sé). Por eso llevo un par de posts citando obras ajenas sin apenas aportar nada propio.

Una amiga me ha mandado este texto, de autor anónimo, alumno de 2º Curso de Bachillerato. Me parece interesante por 2 motivos:

  1. Refleja de forma cruda y gráfica una situación de violencia de género. Sobre eso, nada nuevo, salvo quizá la juventud del/de la autor(a).
  2. Trasluce -probablemente- una postura antiabortista, que no deseo comentar, pero que no deja de sorprenderme.

Sé que no tiene por qué ser contradictorio estar a la vez en contra del aborto y de los malos tratos. También sé que se puede interpretar de otra manera, que posiblemente el texto sólo pretenda cobrar más fuerza enfocando así la tragedia emocional. Sin embargo, también sé que no es lo mismo una interrupción voluntaria del embarazo que un asesinato.

Me he quedado un poco rara al terminar de leerlo. Quizá solamente sean las palabras, utilizadas desde una evidente inmadurez, las que me han jugado una mala pasada...

Vosotras diréis...

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Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas..., patadas que yo también sufría.

Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos...Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!-dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.

Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez...

Y sucedió.

Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.

Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.

Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.

Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.


6 comentarios:

Lucía dijo...

No sé si hay una postura antiabortista o no. Sé que una madre perdió a su hijo por una paliza brutal. Sé que una mujer fue apaleada por el hombre que juró amarla y protegerla...

¿Dónde vamos a llegar?

Olga_C dijo...

Hace muchos muchos años que ya "llegamos", Lucía, a ese punto y a otros infinitamente peores. Lo que apenas está empezando es hablarlo públicamente. La gran pregunta ahora es cómo deshacer ese camino y no volver a recorrerlo...

Esperanza Ruiz dijo...

Si algo debo agradecer a ML (mi "incubadora") fue no abortar, por que gracias a ella he sentido, he llorado, he reido y he soñado...

respecto al reflejo real de la carta...

hace meses que la lei y no deja por eso de inpactarme

pero lo que me inpacta no es el texto en si, si no mas bien el que aun hoy por hoy esto pueda ser y de hecho sea una realidad patente

Esperanza Ruiz dijo...

este era yo Rubén Noé que no se pro que logeo con el nick de Espe perdon

Rubén Noé Coronado dijo...

yo era yo ;P que taba en el ordenador de la Espe

Claude dijo...

Bueno, yo no veo por ningún lado que sea un texto antiabortista.

Saludines.