RECORTES NO

miércoles, 21 de enero de 2009

Malos tiempos para el saber

Reproduzco, sin comentarios, un excelente artículo sobre el sistema educativo español y su actual vergonzoso estado. No lo comento porque estoy baja de forma, y también porque me parece sobradamente exhaustivo y realista. Además, suscribo punto por punto su tono rabioso y casi desesperado, que no me siento con fuerzas de moderar.

Artículo de Arturo Pérez-Reverte publicado en XL-Semanal.

Cuadrilla de golfos apandadores, unos y otros.

Refraneros casticistas analfabetos de la derecha. Demagogos iletrados de la izquierda. Presidente de este Gobierno. Ex presidente del otro. Jefe de la patética oposición. Secretarios generales de partidos nacionales o de partidos autonómicos. Ministros y ex ministros -aquí matizaré ministros y ministras- de Educación y Cultura. Consejeros varios. Etcétera.

No quiero que acabe el mes sin mentaros -el tuteo es deliberado- a la madre. Y me refiero a la madre de todos cuantos habéis tenido en vuestras manos infames la enseñanza pública en los últimos veinte o treinta años. De cuantos hacéis posible que este autocomplaciente país de mierda sea un país de más mierda todavía.

De vosotros, torpes irresponsables, que extirpasteis de las aulas el latín, el griego, la Historia, la Literatura, la Geografía, el análisis inteligente, la capacidad de leer y por tanto de comprender el mundo, ciencias incluidas. De quienes, por incompetencia y desvergüenza, sois culpables de que España figure entre los países más incultos de Europa, nuestros jóvenes carezcan de comprensión lectora, los colegios privados se distancien cada vez más de los públicos en calidad de enseñanza, y los alumnos estén por debajo de la media en todas las materias evaluadas.

Pero lo peor no es eso. Lo que me hace hervir la sangre es vuestra arrogante impunidad, vuestra ausencia de autocrítica y vuestra cateta contumacia. Aquí, como de costumbre, nadie asume la culpa de nada. Hace menos de un mes, al publicarse los desoladores datos del informe Pisa 2006, a los meapilas del Pepé les faltó tiempo para echar la culpa de todo a la Logse de Maravall y Solana -que, es cierto, deberían ser ahorcados tras un juicio de Nuremberg cultural, pasando por alto que durante dos legislaturas, o sea, ocho años de posterior gobierno, el amigo Ansar y sus secuaces se estuvieron tocando literalmente la flor en materia de Educación, destrozando la enseñanza pública en beneficio de la privada y permitiendo, a cambio de pasteleo electoral, que cada cacique de pueblo hiciera su negocio en diecisiete sistemas educativos distintos, ajenos unos a otros, con efectos devastadores en el País Vasco y Cataluña.

Y en cuanto al Pesoe que ahora nos conduce a la Arcadia feliz, ahí están las reacciones oficiales, con una consejera de Ed ucación de la Junta de Andalucía, por ejemplo, que tras veinte años de gobierno ininterrumpido en su feudo, donde la cultura roza el subdesarrollo, tiene la desfachatez de cargarle el muerto al «retraso histórico». O una ministra de Educación, la señora Cabrera, capaz de afirmar impávida que los datos están fuera de contexto, que los alumnos españoles funcionan de maravilla, que «el sistema educativo español no sólo lo hace bien, sino que lo hace muy bien» y que éste no ha fracasado porque «es capaz de responder a los retos que tiene la sociedad», entre ellos el de que «los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat y el sms». Con dos cojones.

Pero lo mejor ha sido lo tuyo, presidente -recuérdame que te lo comente la próxima vez que vayas a hacerte una foto a la Real Academia Española-. Deslumbrante, lo juro, eso de que «lo que más determina la educación de cada generación es la educación de sus padres», aunque tampoco estuvo mal lo de «hemos tenido muchas generaciones en España con un bajo rendimiento educativo, fruto del país que tenemos».

Dicho de otro modo, lumbrera: que después de dos mil años de Hispania grecorromana, de Quintiliano a Miguel Delibes pasando por Cervantes, Quevedo, Galdós, Clarín o Machado, la gente buena, la culta, la preparada, la que por fin va a sacar a España del hoyo, vendrá en los próximos años, al fin, gracias a futuros padres felizmente formados por tus ministros y ministras, tus Loes, tus educaciones para la ciudadanía, tu género y génera, tus pedagogos cantamañanas, tu falta de autoridad en las aulas, tu igualitarismo escolar en la mediocridad y falta de incentivo al esfuerzo, tus universitarios apáticos y tus alumnos de cuatro suspensos y tira p'alante.

Pues la culpa de que ahora la cosa ande chunga, la causa de tanto disparate, descoordinación, confusión y agrafía, no la tenéis los políticos culturalmente planos. Niet. La tiene el bajo rendimiento educativo de Ortega y Gasset, Unamuno, Cajal, Menéndez Pidal, Manuel Seco, Julián Marías o Gregorio Salvador, o el de la gente que estudió bajo el franquismo: Juan Marsé, Muñoz Molina, Carmen Iglesias, José Manuel Sánchez Ron, Ignacio Bosque, Margarita Salas, Luis Mateo Díez, Álvaro Pombo, Francisco Rico y algunos otros analfabetos, padres o no, entre los que generacionalmente me incluyo.

Qué miedo me dais algunos, rediós. En serio.

Cuánto más peligro tiene un imbécil, que un malvado.

Los políticos deberían comprometerse en sus programas electorales a llevar a sus hijos a un colegio público.

miércoles, 7 de enero de 2009

Úrsula Martínez, la Maga Desnuda

Esta copia de Youtube no es muy allá, pero aún así se aprecia la calidad del show, titulado Hanky Panky.
Este número tiene ya algunos años. Yo no me canso de verlo una y otra vez. No sé si habrá alguna profesional de esta especialidad que haya hecho algo parecido. Lo dudo.
En la prestidigitación, es costumbre que las mujeres tengan un papel completamente pasivo y decorativo. Chicas jóvenes marcando culo y tetas ayudan al mago en su lucimiento, desviando estratégicamente la atención del público. Punto. Hay muy pocas magas.
Úrsula Martínez no es una mujer pasiva, y no se desnuda para distraer al público. Nos hace un truco sencillo y muy conocido, pero su maestría lo convierte en único. Eso es profesionalidad, lisa y llanamente.
El desnudo forma parte del número, y es de todo menos obsceno. Además de cómico, es atrevido y estético. No creo que muchas mujeres se hayan sacado un pañuelo rojo del chichi con tanta gracia, tanto ritmo, y tanta lógica escénica. Es realmente buena esta señora.
Claro, basta con echar un vistazo a su biografía para comprender que no es casualidad. Es actriz, escritora, con una intensa actividad y larga lista de éxitos en los mejores teatros y cabarets de Londres. Ignoro por qué no se la conoce más en España.
Sólo lamento que la magia no sea la principal de sus actividades. Insisto, hay pocas mujeres en este género, y las aficionadas las echamos en falta.

viernes, 2 de enero de 2009

La justicia es ciega... y a veces sorda

Con sus minusvalías (pobrecita mía), la justicia (me refiero a los tribunales) es lo último que nos queda para hacernos valer. El viejo dicho "más vale un mal arreglo que un buen pleito" está muy arraigado en nuestra cultura hispánica, y por buenos motivos. Sin embargo, cuando algunos "entes" de esta sociedad nos llevan al límite, no nos queda otra que embarcarnos en aventuras jurídicas como la que acabo de emprender.

Si ya produce cierto vértigo la idea de actuar judicialmente contra un particular (ex-cónyuge, ex-jefe, vecino, agresor...), emprender un proceso contra una institución pública suele ser una iniciativa casi aterradora. Es la hormiga contra la montaña, David contra Goliat, el ciudadano de a pie contra la gran maquinaria blindada del Estado.

En el caso Calamita, dos lesbianas se enfrentaban al deliberado retraso de la adopción legal del hijo de uno de ellas por su cónyuge. Fernando Ferrín Calamita [clicar en la imagen para ver el vídeo] ha sido condenado a 2 años de inhabilitación profesional por ese acto delibradamente homófobo. ¿Es lógico que así fuera? Según las leyes en vigor, sí, pero para su cumplimiento no dejaba de ser necesaria la cooperación del Consejo General del Poder Judicial, algo que Susana y Vanesa NO tenían nada claro cuando tuvieron que enfrentarse al atropello del que eran víctimas.

Dicho sea de paso, esta clase de pleitos no hace más que inaugurar una larga serie de conflictos por venir. En efecto, no deja de ser profundamente injusto que la misma ley que permite el matrimonio (o unión legal, llamadlo como queráis) entre personas del mismo sexo, no contemple, por ejemplo, que los hijos nacidos dentro del matrimonio queden automáticamente adoptados por el/la cónyuge, como sí sucede en matrimonios heterosexuales. Es de esperar la interposición de recursos contra el Estado por esa discriminación, ya que la igualdad es un principio fundamental de nuestra Constitución, en consonancia con la Declaración Universal de los Derechos Humanos de 1948, incomprensiblemente olvidada en muchos lugares del mundo, 60 años después de su promulgación en la ONU.

Por mi parte, voy a demandar a 2 instituciones públicas, quizá 3, depende de la valoración de mis abogadas. L'Ajuntament de Barcelona y los Mossos d'Esquadra han vulnerado mi derecho a la dignidad y honor, así como a mi intimidad, aparte de negarme el derecho a la rectificación de datos personales. Demasiado mal lo he pasado a lo largo de mi transición, no sólo por los largos y costosos trámites de cambio de documentación, sino por las innumerables dificultades socio-laborales que he sufrido. Ahora que consigo, a base de sangre, sudor y lágrimas, estabilizar mi situación laboral, económica y social, con pareja y familia, aparecen estos personajes que se niegan a dirigirse a mí por mi nombre legal, varios años después de hacerse efectivo. Demasiado tiempo me he callado, pero no pienso pasarles ni una más.

Para que nos escuchen, tenemos que gritar mucho o ponerle un sonotone a las autoridades que nos gobiernan. Disponer -¡por fin!- de leyes progresistas no es suficiente si los responsables de su aplicación y desarrollo no las acatan ni son conscientes de los problemas que causan a los ciudadanos por no hacer bien su trabajo.

Si están sordos, gritaremos, y si de verdad la justicia es ciega, condenarán a quienes alardean de ser los paladines de nuestro bienestar, cuando en realidad sólo defienden el suyo propio. Tengo el lógico temor a que no salgan bien las cosas, pero eso de esconderse en silencio, a la espera de que pase el chaparrón, ¡NUNCA MÁS!