RECORTES NO

sábado, 11 de octubre de 2008

Thank Goddess I'm a Lesbian! (Iª parte)

Cada vez que leo algo sobre las miserias del ligón frustrado o escucho las quejas de tantas y tantas mujeres acerca de los sempiternos excesos/defectos de los hombres, se me altera la sangre. Y no siempre entiendo por qué.

Como la cosa no va conmigo, no debería ponerme así, ¿verdad? Al fin y al cabo, esos conflictos afectivo-sexuales entre heteros no pertenecen a mi horizonte erótico-sentimental, por tanto sus problemas no deberían afectarme. Como lesbiana, tengo OTROS problemas que resolver, no sé si más o menos difíciles que aquéllos, pero sin duda distintos y de mi directa incumbencia. Sin embargo, algo me toca de cerca en toda esa literatura del "chico-busca-chica", y me pregunto qué es.

  • "Todos buscamos algo" / "El amor no tiene sexo" / blablabla...

Aaahh nonono. Para nada. Por ahí, no. Soy lectora y cinéfila desde una edad muy temprana, y NUNCA me he identificado con NINGUN# de l#s protagonistas de las historias de amor hetero. Cuando la historia me gustaba, SIEMPRE me ha pasado lo mismo: me enamoraba de la protagonista femenina y fantaseaba con ser de su agrado, pero ¿¿¿identificarme con, o imitar a su galán para conquistarla o atraer su atención??? JAMÁS de los JAMASES. Cambiarle el sexo al galán para ajustarlo a mi realidad, tampoco me ha funcionado nunca. Me ponía demasiado triste. ¿Demasiado irreal, quizá?

El amor tiene sexo. Lo malo es que "el sexo del amor" es como el de los ángeles: no se ve, porque no está entre las piernas. Nadie me enseñó eso, y lo descubrí tarde, muy TARDE, demasiado TARDE.

Media vida, ahí es nada...

  • "No soy mujer, soy lesbiana"

Jo... Otra vez la puñetera cita de marras. Joder, Monique, ¿es que no me vas a dejar en paaaaz?

Sí, en esta ocasión la postura lesbo-feminista de la Wittig arroja un poco de luz. Desde luego, si las relaciones afectivo-sexuales y sus protagonistas son como nos las han pintado en la literatura y/o el cine en los últimos 3.000 años, no soy mujer, ni hombre, sino "otra cosa", vaya usted a saber qué, pero "ESO" que he visto/leído, NO, por Diosa, NOOOO.

Las historias de amor entre mujeres son demasiado recientes, demasiado cargadas de alteridad, o sea, raras. Una relación afectivo-sexual donde no aparece un hombre para algo (si no amante, al menos consejero, sancionador, orientador... lo que sea), sigue entendiéndose mayoritariamente como incompleta, por no decir "menor". La plenitud afectiva sólo se reconoce si al menos un miembro de la pareja suple las carencias y dependencias con que se define a la mujer.

Pienso en mi madre y compruebo con horror que es terriblemente cierto.

Pero hay mucha más tela que cortar... ¡Vaya que sí!

2 comentarios:

marga dijo...

es una de las tantas maneras que tienen de silenciarnos

mientras la homosexualidad masculina era penada, la femenina no, a tal punto la sexualidad lésbica era ignorada

bss!

farala 68 dijo...

para eso estamos aqui creando comunidad bollosférica, se hace camino al andar...