RECORTES NO

viernes, 24 de octubre de 2008

Home Sweet Home

Al fin en casa. Prueba superadaaaaa.

El ramo que esperaba a Ratita a su salida del quirófano ya acompaña a nuestras plantas en el salón. Se mustiará al ritmo de su convalecencia.

Todo ha salido muy bien, con menos complicaciones de las probables. Sólo 24 horas de ingreso, tolerancia casi inmediata a líquidos y sólidos, con movilidad reducida pero casi total ya, 48 horas después de la intervención. Tengo que ponerme firme para que se esté quieta, la jodía. Apenas si me deja hacerle las curas y quiere ponerse ella sola la inyección diaria de Heparina. Manías de self-made woman, leñe.

Hasta el martes, quietecita en casa. Iremos al cirujano a revisar las suturas y que le quite el drenaje, si todo va bien, y una semanita más de reposo.

Y como las buenas noticias vienen a pares... ¡el lunes por la tarde firmo el contrato con Prosegur! 3 fines de semana al mes y seguramente turnos de noche y festivos, pero nada entre semana. Además es temporal, y me queda al ladito de casa. Mi primer contrato indefinidoooooo.

Todo llega, y mi Ratita es más feliz que nunca. Casi se puede decir que iniciamos una nueva etapa, sin lastres. Por fin...

miércoles, 22 de octubre de 2008

Llegó la hora...

Hoy a las 4 operan a Ratita de una abdominoplastia. Estamos algo nerviosillas, pero confiadas. Estaremos juntas todo el rato, eso seguro. Lo bueno es que sólo serán 24 horas de ingreso, y el cirujano es un viejo conocido mío de jornadas universitarias. Todo está bajo control.


Al fin mi Ratita va a librarse de ese pedazo de carne tan molesto...


Mientras tanto, os dejo con un video muy gracioso. ¡Que lo disfrutéis!


viernes, 17 de octubre de 2008

Thank Goddess I'm a Lesbian! (IIIª parte y fin)


Ahora, da capo. Remato el tema de l#s heteros y sus neuras de ligoteos imposibles, sueños de seductor#s incomprendidos y demás.

He vuelto a leer el post de La navaja en el ojo que me sugirió esta serie de reflexiones comparativas entre heteros y lesbianas, y creo que tengo alguna respuesta más, sin olvidar el estupor inicial que motivó mi primer post.


1. Mainstream frente a alteridad
Es curioso que los heteros, que supuestamente pertenecen al mainstream (forma mayoritaria/dominante de pensar y actuar), parecen moverse en una permanente cuerda floja cuando interactúan como pareja, tanto en la fase de seducción como en la de estabilidad más o menos "matrimonial". Es paradójico que, teniéndolo todo a su favor, los heteros den la impresión de tal fragilidad a la hora de establecer una relación, mientras que nosotras, las lesbianas, que somos las raras, las marginales, lo tengamos todo tan claro.

Ojo, he dicho claro, no fácil...

Si las lesbianas queremos ligar, sabemos exactamente lo que tenemos que hacer, tanto si queremos una relación estable como si nos basta con un rollo (o serie de rollos) de una sola noche. Tenemos claro lo que queremos, lo que hay... sólo nos falta averiguar cómo y dónde encontrarlo. Esto último es lo difícil, sin duda, pero sólo culparemos de esa dificultad a nosotras mismas: inexperiencia, miedos, torpeza en el manejo de internet, candidez a la hora de predecir fraudes (los plantones y suplantaciones de identidad son frecuentes)... O sea, entre nosotras no hay vencedoras ni vencidas, sólo éxitos o fracasos.

Por lo que cuenta La navaja en el ojo, las mujeres y hombres hetero se debaten en una permanente frustración afectivo-sexual y una mutua incomprensión. Visto desde fuera (o sea, desde nuestra bollosfera), resulta entre patético y divertido ese espectáculo donde se presuponen tantas y tantas cosas del sexo deseado (el opuesto, claro), al tiempo que se le culpa directa y sistemáticamente del fracaso propio. Y ojo, no me refiero sólo al fracaso o frustración en la fase de ligoteo, sino incluso en la relación de pareja (matrimonio, discrepancias a nivel familiar, etc.).
  • Digo patético porque no existe, aparentemente, ninguna intención de buscar la propia responsabilidad cuando algo sale mal, o no responde a las expectativas que uno u otra tenían a la hora de ligar, casarse, o tener hijos, sino que culpan siempre al otr#. "Si es que no hay hombres como antes..." / "A las mujeres no hay quien las entienda..." bla bla, bla...
  • Digo divertido porque se supone que las leyes escritas y no escritas, consciente e inconsciente colectivos, parámetros de interación social, etc. favorecen la pareja hetero, a pesar de lo cual la insatisfacción reina y se extiende inexorablemente. Se acuestan con su enemigo (definido como tal por ell#s mism#s), y luego se quejan. Jajajajajaaaaaaaaaaaaaa.


2. Guerra de sexos

La guerra entre sexos sigue servida. Yo la sufrí en carnes propias antes de mi transición. No entendía por qué se presuponían tantas cosas en el comportamiento del otro sexo (incluso del propio), por qué le pedían tantas cosas sencillamente imposibles. Me llevó años entender que ésa no era MI guerra, y por qué. Media vida, ya te digo...

Es una guerra de información a medias. El sexo A busca X en el sexo B, pero NUNCA le dejará saber exactamente lo que busca, porque cuanto menos sepa, mejor. La información es poder. Lo verdaderamente triste y patético es que la paulatina -y relativa- liberación de la mujer, en lugar de equilibrar las fuerzas para mejorar la situación, ha empeorado sensiblemente las cosas. Y no me refiero sólo a la violencia de género.

Afortunadamente, dejé de luchar contra esas presuposiciones y aquellos imposibles derivados de las verdades a medias entre A y B, y ahora contemplo esos "toros" desde la barrera. Eso es lo que me ha dado paz y un lugar bajo el sol. Repito que no es más fácil, pero lo veo todo mucho más claro.

3. Conclusión: ¿quién torea a quién?

Cuando una mujer hetero me cuenta su penas de amores, o sus problemas con su ex acerca de sus hijos, la miro con una cierta ironía, y le hago preguntas que la ponen nerviosa, poniendo al descubierto esa guerra informativa en la que se creía maestra. Cuando es un hombre el que me llora sus frustraciones de conquistador o padre fallido... más o menos lo mismo, salvo que mi falta de identificación con él me impide explicarle nada, ni siquiera rellenar esos huecos informativos que la guerra de sexos le ha creado.

Qué pena me dan... Lo tienen todo para ser felices y se dedican a proteger secretos, tratando de conseguir lo que quieren mediante engaños y pases de muleta, como en los toros. Pobres... menudas cornadas se llevan...

Así que... igual algún día se darán cuenta de lo que significa realmente la igualdad, se la creen, y no intentan utilizarla como arma en beneficio propio. Cuando dejen el capote y se pongan a jugar con las cartas boca arriba, igual entienden por qué las lesbianas, en lugar de sentirnos raras o culpables por serlo, preferimos esa dificultad antes que una victoria en esa lucha por el poder.

La empoderización (empowerment) es eso: SER alguien que se siente grande para sí misma, en lugar de HACER algo que resulte grande para los demás.

Pues sí, sisters: Gracias a Diosa, soy lesbiana.

martes, 14 de octubre de 2008

Thank Goddess I'm a Lesbian! (IIª parte)

Gracias a un link que me ha pasado una amiga, he leído una diatriba en contra de la "paga de la dependencia". Muy interesante y necesaria, sin duda.

Me ha venido al pelo, porque está precisamente en la onda de aquellas materias que, como lesbianas, podemos mirar desde fuera por no estar sometidas a la mentalidad mainstream heterocentrista, pero también desde dentro, porque también somos mujeres (con perdón de la Wittig, jejeje) enfrentadas a ese orden establecido.

Lo que sigue es mi comentario a ese post. Comprobaréis que soy bastante agresiva contra las mujeres hetero. Lo he sido conscientemente y con premeditación. No son tiempos para hacer prisioner#s. Tan es así, que no sé si la autora y propietaria de ese blog tendrá el valor de autorizar la publicación de mi escrito. Pero tenía que hacerlo: no puedo perdonar que las mujeres se llamen a sí mismas feministas si al mismo tiempo son heterocentristas. (O sea, que quieren ser dignas, independientes y tomar iniciativas y al mismo tiempo confesar que no pueden pasar sin un hombre).

Eso de estar en una situación que habilita la crítica directa (como implicada), al tiempo que me desmarca de las tendencias preestablecidas, es lo que me hace gritar, una vez más: ¡Gracias a Diosa, soy lesbiana!

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Cualquier lógica en materia de legislación, normativa o derechos, debe siempre equilibrar la libertad de una determinada opción con la responsabilidad que ésta implica.

Hoy por hoy, cualquier mujer puede elegir si quiere ser madre o no, cuándo y cómo (en el mundo occidental, se entiende). Por tanto, si tal elección ha sido adoptada por ella misma y NO a medias con otr@ progenitor@, las consecuencias deberían ser afrontadas por ella y por nadie más. NI SIQUIERA el Estado, a menos que, mediante una política de fomento de la natalidad en una coyuntura concreta, el Estado se comprometiese, de forma coherente, a asumir las consecuencias de tal política, compartiéndolas con l@s madres y/o padres, si los hubiere.

Entendiendo que no existe en NINGUNA legislación la definición de un DEBER de reproducirse (excluyo los dogmas de fe, que NO son ley), y que los derechos y obligaciones de padres y madres DEBERÍAN ser iguales, me gustaría saber CUÁNTAS mujeres estarían dispuestas a NO TENER hijos si les dijeran que ni el Estado ni los padres desean más nacimientos. Decidme la verdad: ¿quién PRESIONA para que haya nacimientos en este mundo ya superpoblado? ¿Hombres, mujeres y/o Estados a partes iguales? Yo creo que NO.

Las mujeres (hetero, se entiende) aún no os habéis liberado de ese MITO de “se me pasa el arroz” y en base al mismo os inventáis proyectos de vida compartidos que en realidad son muy a menudo UNILATERALES. Asimismo, os DEJÁIS arrastrar, con cierto "orgullo de género", por la autodefinición de “seres útiles” que habéis heredado de vuestras madres, y os autoconvencéis de que entendéis MEJOR que los hombres de determinados asuntos domésticos (niños, enfermos, ancianos…), adoptando un rol dominante que literalmente EXPULSA al varón de esos menesteres.

¿Consecuencia? Os encontráis solas al frente de un hogar y no entendéis por qué. El hombre ha conservado su libertad individual como cuidadano y trabajador, mientras que vosotras recogéis en el fruto de los mitos tradicionales que vosotras mismas os habíais creído: vuestra PRESUNTA superioridad en el ámbito doméstico. No se puede jugar con el fuego enemigo sin salir chamuscadas.

La labor en equipo en cualquier tarea debe establecerse ANTES de emprenderla, reconociendo a cada miembro la capacidad de tomar decisiones en pie de IGUALDAD, y rechazando cualquier intromisión que proceda de FUERA del equipo. Si tu madre te dice “a ver si me das un nieto pronto, que se te va a pasar el arroz”, no debes resolver la situación buscando un padre a toda prisa sin establecer con él un pacto igualitario, sino mandando al CARAJO a tu madre y sus JODIDOS mitos por meterse donde no l@s llaman. En cuanto al cuidado de tus padres en su vejez, o de los enfermos de la familia (los que sean), DEBES exigir un pacto con TODAS las personas implicadas y afectadas en esa tarea.

Hazte un porvenir, piensa en tener un oficio, como hacen los hombres, y si se trata de meterse en camisas de once varas, como tener hijos o cuidar de unos futuros ancianos padres, ASEGÚRATE de que TODOS los responsables de cada situación (padres, Estado, hermanos varones, etc.) tienen claras sus tareas presentes y futuras. Pero sobre todo, no te creas SUPERIOR a nadie en la toma de decisiones en NINGÚN ámbito, porque en un equipo TODOS debemos contar con TODOS, y dejarlo, a ser posible, por escrito, ANTES de crear la situación. Sólo ASÍ podremos exigir la IGUALDAD que reclamamos por derecho.

Sí, es VERGONZOSO cómo los poderes fácticos nos quieren relegar a tareas tradicionalmente reservadas a mujeres, pero ¿estamos seguras de que no nos hemos creado falsas expectativas y auto-otorgados privilegios que, al comprobarse que son puras QUIMERAS, se vuelven contra nosotras?

Pensadlo, que todavía muchas mujeres “modernas” conservan convicciones de “madres/mujeres perfectas”, “hijas perfectas”, “intuición femenina” y “sagrado deber/valor de la maternidad”.

Mucha tontería, a fe mía…


sábado, 11 de octubre de 2008

Thank Goddess I'm a Lesbian! (Iª parte)

Cada vez que leo algo sobre las miserias del ligón frustrado o escucho las quejas de tantas y tantas mujeres acerca de los sempiternos excesos/defectos de los hombres, se me altera la sangre. Y no siempre entiendo por qué.

Como la cosa no va conmigo, no debería ponerme así, ¿verdad? Al fin y al cabo, esos conflictos afectivo-sexuales entre heteros no pertenecen a mi horizonte erótico-sentimental, por tanto sus problemas no deberían afectarme. Como lesbiana, tengo OTROS problemas que resolver, no sé si más o menos difíciles que aquéllos, pero sin duda distintos y de mi directa incumbencia. Sin embargo, algo me toca de cerca en toda esa literatura del "chico-busca-chica", y me pregunto qué es.

  • "Todos buscamos algo" / "El amor no tiene sexo" / blablabla...

Aaahh nonono. Para nada. Por ahí, no. Soy lectora y cinéfila desde una edad muy temprana, y NUNCA me he identificado con NINGUN# de l#s protagonistas de las historias de amor hetero. Cuando la historia me gustaba, SIEMPRE me ha pasado lo mismo: me enamoraba de la protagonista femenina y fantaseaba con ser de su agrado, pero ¿¿¿identificarme con, o imitar a su galán para conquistarla o atraer su atención??? JAMÁS de los JAMASES. Cambiarle el sexo al galán para ajustarlo a mi realidad, tampoco me ha funcionado nunca. Me ponía demasiado triste. ¿Demasiado irreal, quizá?

El amor tiene sexo. Lo malo es que "el sexo del amor" es como el de los ángeles: no se ve, porque no está entre las piernas. Nadie me enseñó eso, y lo descubrí tarde, muy TARDE, demasiado TARDE.

Media vida, ahí es nada...

  • "No soy mujer, soy lesbiana"

Jo... Otra vez la puñetera cita de marras. Joder, Monique, ¿es que no me vas a dejar en paaaaz?

Sí, en esta ocasión la postura lesbo-feminista de la Wittig arroja un poco de luz. Desde luego, si las relaciones afectivo-sexuales y sus protagonistas son como nos las han pintado en la literatura y/o el cine en los últimos 3.000 años, no soy mujer, ni hombre, sino "otra cosa", vaya usted a saber qué, pero "ESO" que he visto/leído, NO, por Diosa, NOOOO.

Las historias de amor entre mujeres son demasiado recientes, demasiado cargadas de alteridad, o sea, raras. Una relación afectivo-sexual donde no aparece un hombre para algo (si no amante, al menos consejero, sancionador, orientador... lo que sea), sigue entendiéndose mayoritariamente como incompleta, por no decir "menor". La plenitud afectiva sólo se reconoce si al menos un miembro de la pareja suple las carencias y dependencias con que se define a la mujer.

Pienso en mi madre y compruebo con horror que es terriblemente cierto.

Pero hay mucha más tela que cortar... ¡Vaya que sí!

jueves, 9 de octubre de 2008

Mi Ratita linda

Algunas cosas, como hablar con mi corazón, las hago mejor por escrito. A ti no te gusta escribir. Y eso que nos conocimos escribiendo...


Entonces te estabas dejando crecer el pelo. En cuanto pudiste, te hiciste 2 coletitas minúsculas. Es la primera imagen que tuve de ti. Con tu carita redonda parecías Minnie Mouse, por eso te puse Ratita. Me encanta tirarte del pelo para besarte, pero sin duda te queda mejor corto.

A falta de palabras, haces fotos, muchas a ti misma. Si tuvieras un poco de orden, podrías hacer un diario con ellas. Ésta te la hiciste regresando de Barcelona, uno de los fines de semana que fuiste a pasar conmigo. Se te nota la carita de cabreo y tristeza, y llevas la camiseta que te regalé. Te gusta tanto La Oreja de Van Gogh...

Pronto cumpliremos 2 años. Lo escribo y recuerdo. En enero hará dos años de esa juerga de cumpleaños en Leganés cuando me presentaste a tus amigas. Yo era tu "amor catalán", la profe de idiomas de Sabadell con la que charlabas por el Messenger. Nadie daba demasiado por esa relación a distancia. Quizá nosotras tampoco entonces.

No hubo lugar a aferrarse a nada. Todo estaba escrito.

Te escribía una carta de amor al mes, desde la distancia, aunque hablábamos por teléfono al menos una vez al día. Desde que vivimos juntas, apenas te he escrito nada. Error, grave error, craso y tremebundo. Olvidé que mi corazón es todo letras. Mi ser entero es letras. Mi nombre también lo es, ya sabes cómo nació. Nuestro amor también vio la luz así, entre las teclas de un ordenador.

Una imagen no vale más que mil palabras. No se deben comparar valores, y menos si se trata de amor. Al abrir este blog, decidí dedicar una foto semanal a nosotras. Ahora te dedicaré un post al mes, como antes. ¿Podría convertirse en rutina? Siempre se corre ese riesgo...

Me sigues dando paz, sigo sintiéndome el barco que tocó puerto y sabrá volver a navegar, con la tripulación al completo, y sin perderse. Me has hecho madrastra, un poco a-la-sí-o-sí, pero feliz. Ya no busco motivos para vivir, porque al fin tengo una vida.

Me das sexo hermoso, sin remilgos, y me siento enormemente deseada. Alimentas mi coquetería sin celos, me besas en público con orgullo. Y aunque les suene estúpido a algun#s, en la moto me siento una sola contigo, libre y voladora.

Se estropeó tu última sorpresa. Lo siento, llamaron de la joyería y cogí yo el recado. Sí, qué putada, ahora sé que habías encargado mi nombre en letras de plata. Es lo que tiene vivir juntas, ¿no?

Tú con ese gesto en joya y yo con este post en palabras, nos decimos una vez más, y siempre esperando el siguiente

TE QUIERO


sábado, 4 de octubre de 2008

Jodía, pero contenta (una de cal y otra de arenaaaaaa)


Ratita tenía puesto ayer este disco en el coche. La canción en sí no tiene que ver con mi estado de ánimo, ni me gusta tampoco. Pero como no para de resonarme en la cabeza y estoy así, como entre dos aguas, pues me sirve para ilustrar lo que quiero decir.

Ha sido una semana rara rara rara. Cosas buenas y malas. De ahí el título del post.

Empezó mal. El lunes Ratita andaba mal de la tripa. Volvió del trabajo hecha polvo. Había vomitado y le dolía todo. Síntomas claros de la gastroenteritis vírica que anda rondando por todas partes, según hemos oído. Al día siguiente se lo confirmó el médico: dieta de arroz, sin lácteos ni proteínas al menos 48 horas. El miércoles fue mejorando, ya de baja. El jueves el médico le aconsejó descanso y buenos alimentos hasta el lunes que viene, día previsto para el alta. Por ese lado, sin sorpresas.

Claro, yo no podía ser menos. mi semana empezó con la promesa de una entrevista que no llegó. Por si fuera poco, el martes me convocaban a las pruebas físicas anticipadas para el curso de Vigilante que empieza el lunes 6, pasado mañana. Las pruebas físicas eran el jueves por la tarde. Intentaron, por aquello de esa entrevista fantasma, desconvocarme del curso de Vigilante el lunes, y por tanto de las pruebas físicas, pero no tragué, puede ser un truco para darme largas.

Jueves y viernes, días de médicos, nervios y cansancio.

Por un lado, el jueves Ratita se iba encontrando mejor de la gastroenteritis, pero en la cita que tenía con el médico por la tarde (6 p.m.) le iban a entregar unos análisis de sangre bastante trascendentales. Por mi parte, tenía analítica en el Ramón y Cajal a las 9 a.m. (30 kms de moto en ayunas, jo...), y a las 4 p.m. la pruebas físicas de Prosegur. Incertidumbres para ambas, amén de muchos paseos arriba y abajo.

Regresando de mi "sesión de deporte" (pasé sin problemas, los baremos para mujeres de 40 a 50 tacos son ridículos) y fui a recoger a Ratita en el médico. Ahí sí que nos llevamos un buen mazazo. Su tratamiento contra la anemia no está dando resultado y todo indicaba que no la podrían operar de la abdominoplastia que tenía prevista con toda la ilusión... Sólo quedaba la opinión del cirujano, con el que teníamos cita el viernes.

Sí, yo había pasado las pruebas físicas, pero las agujetas que tenía por conseguir hacer esos 1.000 metros en 5'38'' eran mortales. Claro, el orgullo de haber llegado primera en la prueba, por delante incluso de todas las jovencitas de menos de 25 años, tenía un precio, jejejejejeee. Lo malo es que los dolores musculares no eran sólo por eso...

A la 1:00 p.m. del viernes teníamos cita con el cirujano. Era la primera vez que conducía la moto con tantos dolores musculares y encima con pasajera. Así que nervios, incertidumbre, algo de resignación... Pues NO, resulta que es habitual, tomando las debidas precauciones, operar a anémicas (leves, todo hay que decirlo), y tenemos fecha para el día 22 de octubre. Sólo estará 24 horas ingresada, el posoperatorio se puede hacer en casa sin problemas. Salimos de esa consulta dando brincos, haciendo planes para esa semana, pensando en los preparativos... EUFÓRICAS, vaya. ¡¡YUPIIIIIIIII!!

Ojalá la semana de altibajos hubiese acabado ayer. Me fui encontrando peor a lo largo de la tarde, con más dolores (la agujetas creía yo, ilusa de mí), náuseas (¿qué habré comido que me haya sentado mal?)... Pues sí, Ratita me ha contagiado generosamente su gastroenteritis. Si es que lo hacemos todo a medias... Anoche, me desperté con una descomposición terrible, estuve vomitando y tiritando en la cama con más dolores...

Mañana tenemos invitados a comer. No quiero desconvocarlo, son una pareja conocida por Internet y todavía no nos conocemos en persona. Hablamos por teléfono hace meses y de mañana no pasa que nos veamos las caras.

Resultará raro que ellos se coman una estupenda lasaña de verduras y aleta de ternera a la plancha con judías verdes salteadas mientras yo estoy a base de arroz con verduritas, pero qué le vamos a hacer. Ni siquiera podré probar la tarta de queso que ellos mismos van a hacer...

Lástima, sí. Me encuentro mal y no estaré al 100% para nuestros invitados mañana. Tampoco sé si estaré mínimamente presentable para el curso que empieza el lunes, ni si Prosegur me colocará finalmente de recepcionista. Me seduce mucho más que lo de Vigilante.

También ha habido buenas, muy buenas noticias. Demasiado buenas para no hacer un balance positivo. Ratita tiene fecha para operarse y yo he superado las pruebas físicas de Vigilante. Mañana conocemos a una pareja genial y nuestra amiga Mónica nos enseñará la moto que se acaba de comprar.

¿Magros consuelos? Puede ser, pero estoy más contenta que jodía.

Ahora, Cajcad sin mí unos días, porque no sé cuándo podré escribir. Aparte de tiempo, me van a faltar fuerzas para pensar.