RECORTES NO

lunes, 22 de diciembre de 2008

Estoy HARTA de las madres-víctima

Pero que MUY harta. Hasta el mismísimo coño, vaya.

Sé que voy a parecer insensible, cruel y qué sé yo cuántas cosas más, pero me da igual, porque sé que mi razonamiento tiene base sólida. También extrema, lo sé también. Soy así en algunas cosas.

Empezaré por una comparación muy bestia.

Imaginaos alguien que, durante meses, o años, trenza una cuerda para medio-ahorcarse, es decir, restringir su respiración hasta el umbral del ahogo, pero sin llegar a morir. Sabe que le va a doler, que le dejará marcas imborrables, pero también que la falta de oxígeno le producirá un cierto estado de placidez, de satisfacción interior, una especie de Nirvana físico y/o espiritual. Lo hace porque quiere, porque la parte buena de la experiencia compensará la mala. Miles lo hicieron antes y cuentan maravillas de ello, así que... adelante.

A mí me parece bien, en serio, que se pueda hacer algo así. Algunas prácticas sexuales se parecen bastante a eso, y las religiosas en las misiones africanas pueden pasar por algo así también. En ambos casos, y cualquier otro ejemplo similar, mi más profundo respeto. Lo que NO me entra en la cabeza es que, tras esa larga premeditación y planificación, una perfecta consciencia de la parte dolorosa y secuelas previstas, quien haga eso se lamente, queje, y victimice.

Hace un par de días, una ex-jefa me remite una carta-cadena, de la cual os reproduzco un fragmento:

Querido Papá Noel:

Te escribo esta carta con un lápiz rojo de mi hijo, en el dorso de un recibo, sentada al lado de la lavadora entre un lavado y otro, y quien sabe cuando volveré a tener un poco de tiempo libre en los próximos 18 años. He sido una buena madre durante todo el año.

He alimentado, lavado y cuidado a mis hijos cada vez que lo han necesitado.
He visitado al pediatra muchas más veces de lo que he visitado a mi propio médico. He vendido sesenta y dos papeletas de lotería de navidad del futbol de mi hijo.....

Pensaba que quizás, visto que no te he pedido nunca nada, esta Navidad podrías traerme algunas cositas. Aquí tienes mis deseos:

Me gustarían una barriga plana, de esas de las artistas de hollywood, unos brazos que no dolieran y fueran lo suficientemente fuertes como para apartar a mi hijo del estante de las golosinas, mientras hace una rabieta en medio del supermercado.

También quisiera una cintura, ya que en algún lado perdí la que tenía, hacia el séptimo mes de mi último embarazo.

[...]

... y así un sinfín de duelos, quebrantos, ruegos y consideraciones autocomplacientes y autocompasivas. Cerrando la carta, el consiguiente y consabido "Manda esta carta a todas las mamás que conozcas, etc..." Lo flipo, de verdad...

Ojo, que la carta no tiene visos de ser un chiste, o si lo es, no lo he entendido.

También ojo, en ningún sitio se dice algo como "me engañaron", "creí que ser madre era otra cosa", "no me advirtieron de las consecuencias en mi silueta"... En lugar de eso, se presenta la maternidad como un hecho ineludible de la vida, ajeno a la voluntad individual, como el color de la piel o el tamaño de los pies. No se plantea para nada que se la impusieran, bajo coacción o amenaza. Tampoco se menciona que en su lugar de residencia los medios anticonceptivos fueran un producto restringido o inexistente.

O sea, "nací madre, y qué duro es". ¡Jooodeeeeer! ¡Qué falacia, por Diosa!

Desde luego, quien elaborase la carta tiene un concepto de santidad indiscutible. No habla una simple madre, nooooo. Es la mismísima Virgen María. Eso de "he sido buena y sé que lo que pido es imposible" me rechina los dientes del alma. ¡Y encima con peticiones estéticas!

¿Qué todos tenemos derecho a quejarnos? POR SUPUESTO que sí, pero si estamos viviendo una situación elegida conscientemente, victimizarse es jugar sucio. Vuelvo a insistir que en esa carta no se menciona PARA NADA la maternidad forzada, una violación, o la falta de medios anticonceptivos, por tanto parto de la base de una acción voluntaria.

Destacar el altruismo y generosidad de una madre me parece bien en principio, pero de nuevo hacerse la víctima en ese terreno me parece brutalmente abusivo y sesgado. Esa madre lo entrega todo y sin ayuda, como si sus hijos fueran del Espíritu Santo, porque la carta NO menciona al padre de la(s) criatura(s), ni su desatención de la familia, ni se queja de un abandono de hogar... Esto implica una exclusión voluntaria de la participación masculina en esa entrega hacia los hijos, una total exención de responsabilidad, o bien (o a la vez que) que un secuestro de los méritos y apropiación de sacrificios.

Léase: "el padre no existe, ser madre lo es todo. ¡Qué duro es y qué santa soy!" ¡Uffffff! O la autora de la carta es una auténtica desequilibrada, o soy una gilipollas integral que no se entera de nada, sisters...

  • Hablar de la maternidad como un hecho natural involuntario, incluso intrínseco a la mujeridad, es una barbaridad.
  • En el caso de que NO sea voluntaria, callar o soslayar los hechos o personas que la imponen es peor todavía.
  • Si además se desempeña en solitario, quejarse de lo duro que resulta SIN señalar al /a los culpable(s) es un insulto a todas las mujeres.

Yo soy madrastra, no madre, que en algunos aspectos es más duro y en otros, menos. Pero mi vida es la misma que la de mi pareja. Vivimos y viviremos condicionadas por nuestro hijo, y no se nos ocurrirá victimizarnos JAMÁS. Cuando ella estuvo sola, con dos hijos, después de separarse, lo pasó mal, pero no se le habría ocurrido escribir una carta así, ni en broma...

Si te obligaron, engañaron, o abandonaron, DILO, danos nombres, denuncia, ALGO. Pero basta ya de víctimas santificadas. Así sólo se perpetuarán los abusos.

jueves, 18 de diciembre de 2008

Meme

Me ha hecho gracia eso del meme, así que lo voy a poner yo también. Lo he visto en los blogs de Dreora y Bea. He contestado en el blog de Bea, pero no el de Dreora. No hay ningún motivo especial, salvo quizá que las respuestas serían las mismas.


1. Tu nombre:

2. Edad:

3. Solter@ o “casad@”:

4. Película favorita:

5. Canción favorita:

6. Grupo o cantante favorit@:

7. Limpi@ o desordenad@:

8. Tatuajes y/o piercings:

9. Comida favorita:

10.Muñeca favorita:

Y AHORA LAS PREGUNTAS INTERESANTES … … …

1. Nos conocemos fuera de mi blog?

2. Cuál es tu filosofía de la vida?

3. Me defenderías en una pelea?

4. Me ocultarías algo si creyeras que sería bueno para mí?

5. Tu recuerdo favorito de nosotr@s dos?

6. Me donarías un riñón?

7. Dime algo raro/interesante sobre ti:

8. Te ocuparías de mí si estuviera enferma?

9. Podemos quedar un día y hacer un pastel?

10. Has oído algún rumor sobre mí últimamente?

11. Hablas o has hablado mal de mí?

12. Crees que soy una buena persona?

13. Viajarías en coche conmigo por todo el país?

14. Crees que soy atractiva?

15. Si pudieras cambiar algo de mí, lo harías?

16. Qué te pones para dormir?

17. Vendrías a mi casa sin ninguna razón, sólo para estar conmigo?

18. Saldrías conmigo si te lo pidiera?

19. Si sólo me quedara un día de vida, qué haríamos juntos?

20. Pegarás esto en tu blog para que pueda contestarte?

Hala, a divertirse.

lunes, 8 de diciembre de 2008

Capítulo Uno - Una mujer... sin serlo

No soy mujer, soy lesbiana.
Monique Wittig


Curiosa frase, ¿verdad? A muchas de nosotras nos produce cierto rechazo. Por un lado, es cierta, implacablemente cierta. Por otro es triste, clamorosamente triste.

La Wittig jamás imaginó (o quizá sí) la cantidad de ampollas que levantaría diciendo eso. Es difícil meter tanta pólvora en un solo cartucho, mucho más reventar tantos moldes con un solo artefacto. ¡Bum!

Conservas dos recuerdos muy nítidos en tu memoria cuando explicas desde cuándo sabes que eres lesbiana. Son hechos simples, vírgenes, sin desarrollar, fosilizados en su pureza, como rocas de referencia en un camino de montaña a las que regresas para no perderte. No son pruebas científicas de nada, porque no se trata de eso. No te hace falta demostrar nada.

Es curioso, cuando dos lesbianas se conocen, pronto surge esa pregunta:

“¿Desde cuándo…?”

Entre heteros, no se plantea desde cuándo lo eres, ni por qué o cómo “te hiciste” hetero. Se presupone que lo somos por defecto, que la homosexualidad, al ser excepcional, necesita justificarse. Si encima has tenido hábitos, o perpetrado actos hetero, por muy recontramaribollo que seas a todas luces, casi necesitas pasar por un jurado popular para que te absuelvan o condenen. Endeluego…

Con 13 años, tuviste tu primera experiencia sexual. Tu prima y tú os llevabais bien, era una buena cómplice, y el ambiente familiar de tus tíos era propicio para la intimidad, mucho más relajado que en casa de tu madre.

Sólo fue una vez, no tu primera novia. Tampoco pasó nada excesivamente intenso ni apasionado, y desde luego ella nunca tuvo visos de corresponderte más allá de un juego fugaz. Para ti era algo más, para ella no.

La has visto poco desde entonces. No habéis vuelto a mencionar la aventura en ninguna conversación. Apenas alguna mirada cómplice. También sabes que quien lea esto y os conozca sabrá de qué estás hablando, aunque han pasado ya 30 y pico años.

Ella no rechazó tus caricias. No te impidió que le desabrocharas la camisa. No protestó ni antes, ni durante, ni después de que la besaras. Te sentiste bien, sin saber muy bien por qué, besándola y acariciándola., tumbadas en lo alto de aquel enorme bloque de goma espuma de la fábrica donde trabajabais. Aún hoy te preguntas cómo conseguisteis subiros ahí.

Una travesura casi inocente, tu primer contacto erótico, la primera piel que te hizo sentir algo, la primera chica entre tus manos. No importa que para ella seas la única mujer que la haya tocado así, no importa que se casara de penalti apenas un año después. Ni siquiera importa que tu tía os interrumpiera antes de que llegaseis más lejos. Tenías 13 años, no fue con un chico, aunque luego los hubo, fue hermoso, fuiste tú misma por unos momentos, tu primera vez. Y volverías a hacerlo en las mismas circunstancias.

En esa misma fábrica conociste a María Luisa. Mmmm, bueno… más bien ella te conoció a ti. Corría el año 75 y soplaban vientos nuevos. No es porque Franco agonizara. Soplaban y habrían soplado igual: en la memoria y los corazones la política ni pincha ni corta.

Esta vez fue ella la que se fijó en ti, y la recuerdas porque era una mujer… sin serlo.

Nunca supiste si María Luisa era lesbiana, aunque si conocieras a otra como ella hoy, no te cabría la menor duda. Pelo corto, sin maquillaje, traje de chaqueta-pantalón y maletín. Aun hoy, en una mujer de su edad, esa imagen chocaría con las convenciones, sobre todo en el ámbito de la empresa, donde imperan las Barbies oxigenadas, con Botox hasta las orejas y liftings hasta en el carnet de identidad. Ajjj...

Te hipnotizó esa mujer, por su modernidad y valentía, fortaleza y aplomo. Y es que… era una mujer sin serlo. Tú querías ser ella, porque de ser mujer querías parecerte a ella, de las que se ponen el mundo por montera y rompen todos los esquemas.

Algo debió ver en ti María Luisa. Algo… quizá todo. Lo que tenía que ver, en realidad. Habló con tu tío y le propuso llevarte con ella, darte protección, educación, trabajo, un porvenir… Nunca sabrás si pretendía algo más, algo menos, u otra cosa. Nadie supo nunca que a ti te sedujo María Luisa tanto como su propuesta. Lástima que tu tío la rechazara de esa forma tan brutal.

“No te vuelvas a acercar a
ella”.

Tendría motivos para pensar lo que pensó, o se equivocó, nunca lo sabrás. Para él estaba claro que ella era un peligro del que tenía que protegerte. Poco podías hacer tú para salir de dudas y correr ese riesgo. Lástima.

Tenías 13 años en aquel 1975, y ya estaba claro que eras mujer, lesbiana y con una inteligencia superior a la media, aunque todos querían que fueras niña y hetero-tonta. Seguramente María Luisa se dio cuenta de eso cuando te conoció. Probablemente por eso se atrevió a hacerle esa propuesta a tu tío. Quizá tus tíos quisieron evitar que ella te colocara en el lugar que te merecías.

En aquel año 75 aún era demasiado difícil ser mujer… sin serlo. ¿Demasiado pronto? Tal vez. Lástima.

sábado, 29 de noviembre de 2008

Capítulo Cero - Pepe

Pepe, el tío Pepe, te visitó por primera vez cuando tenías 9 años. No es un récord mundial, pero vaya…

Desde entonces, tu madre y todas las mujeres a tu alrededor te advirtieron de los terribles peligros que corrías si dejabas que se te acercaran los tíos. Quizá esas señales de alarma, tan intensas y reiteradas, te marcaron para siempre, quién sabe…

Desde entonces, recibes esa visita todos los meses, más o menos puntualmente.

“Ya ha llegado el Pepe, la madre que lo
parió”.

Dedicamos poco interés a pensar por qué es importante el tío Pepe. Todas sabemos quién es y cómo se las gasta el muy cabrón, aunque no lo conozcamos. Cuando visita a una de nosotras, todas las demás lo sabemos, aunque no lo veamos.

Es difícil hablar de él sin que se alternen sentimientos muy diferentes, a veces contradictorios, por dentro y alrededor de nosotras: respeto, asco, orgullo, resignación, miedo, rabia, tristeza, alivio, esperanza, desesperanza, desesperación… Aún más difícil resulta explicar por qué ninguna de nosotras se plantea en serio mandarlo al carajo, y por qué las que no lo conocemos tenemos la sensación de ser incompletas, minusválidas, marginales, malditas, menores, mierdas… ¡Qué sé yo!

Todas las mujeres recuerdan el día que conocieron al tío Pepe. Casi todas restan importancia a esa experiencia, pero tú no. Eras muy niña, quizá demasiado, pero no es por eso.

Bueno, sí… Es verdad que salías de la infancia a lo bestia. Sí, sí, en ambos sentidos: bestia la infancia y bestia la manera en que saliste de ella. Pepe es así: graba las letras M-U-J-E-R en cuanto aparece, y con ese tatuaje en mayúsculas es imposible tener una infancia digna de tal nombre.

Saltabas a la comba, llevabas vestido… una estampa de lo más infantil, rasgada brutalmente cuando te presentas en casa chorreando sangre entre los muslos. Tu madre se llevó un buen susto, se lo esperaba tan poco como tú. Lo malo es que no supo (o no quiso) ayudarte a conservar lo poco que quedaba de niña en ti.

Nunca te gustó llevar vestidos, pero con Pepe los odiaste aún más. Con 9 años dejabas la niñez y pasabas a temer la mujeridad. Demasiado pronto entrabas en la Maldición de Eva, de cuajo y sin anestesia.

La Iglesia lo llama pecado original. Original, sin duda, eso de ser culpable antes de permitirte aprender la diferencia entre responsabilidad y culpa. Desaparecida la inocencia, es imposible su presunción. Pecadora por naturaleza, culpable por decreto, con el agravante de haber nacido ilegítima y criarte en una chabola de Carabanchel. Casi ná…

Hoy en día, parece la historia de otro continente, otro tiempo, otra cultura, igualmente remotos, sin presencia en el aquí y ahora. Ahora vienes tú y demuestras que no es así, que Pepe te puso el nombre y tu padrastro el apellido, porque para tu madre era demasiado cargar con tanta vergüenza. Cuando Pepe te bautizó, su derrame tiñó de rojo el pecado de tu madre. Naciste quebrantando el Séptimo Mandamiento (actos impuros o adulterio, según qué traductor), y venías con la manzana de Adán bajo el brazo, por ser niña. Si llegas a ser niño, habrías traído un pan y quizá, sólo quizá, pero quizá, tu madre no te habría castigado con ese apellido-padrastro.

Las penas con pan son menos, con Pepe fueron más. Muchas más. Jack Nicholson también es ilegítimo, por eso está en contra del aborto, según dijo una vez. No sé de ninguna actriz famosa que naciera bastarda. Recuérdame que lo mire en Internet.

Pepe es la culpa, ésa que has interiorizado, y el pecado, ése bajo el que siempre has vivido. Él te tatuó. Por eso tu refugio son las mujeres que no han sabido liberarse de su condena y presidio. Por eso también desprecias a aquéllas que fracasaron en su intento de fuga y se niegan a regresar a su celda. ¿Síndrome de Estocolmo? No lo sé, no soy psicóloga. Mira que lo siento...

viernes, 21 de noviembre de 2008

20-N

He buscado una imagen adecuada para ilustrar esta fecha y su significado, pero todas me parecían demasiado violentas o insulsas. Finalmente, me decanto por ésta, la placa de la ruta 20 de los moteros americanos.

Ayer se cumplieron 33 años de la muerte de Franco, el dictador, el Caudillo, el Generalísimo, el traidor, Paco el Rana, a.k.a. Francisco Franco Bahamonde.

Cada vez que llega esta fecha lo recuerdo. Era jueves y brillaba el sol, algo poco común a finales de noviembre a orillas del Cantábrico, donde vivíamos entonces. Me levanté contenta, porque iba a desayunar con mis padres. Los demás días entraba en clase a las 8 de la mañana, y desayunaba en la cocina, antes del amanecer, sola. Pero precisamente los jueves no empezaba hasta las 10.

Me faltaba un mes exacto para cumplir 13 años y cursaba Cinquième (equivalente a séptimo de Primaria). Cuando mi padre me oyó llegar al comedor, me dijo, alegre como el excepcional día de noviembre que había amanecido: "¡Buenas noticias! ¡Franco ha muerto!" Sí, eran buenas noticias para todo mi entorno y para mucha más gente, aunque a decir verdad sólo me fui dando cuenta de ello con el pasar de los años.

Por aquel entonces, la palabra libertad sólo tenía para mí una dimensión personal e individual. O sea, significaba "hacer lo que me salga de las narices", con unas limitaciones vinculadas a un entorno muy concreto y unas normas muy elementales. No tenía una conciencia social desarrollada, un conocimiento de lo que llamamos política. A pesar de eso, el día en que Franco murió quedó marcado como "bueno para todos" en mi memoria, aunque sea de una forma un tanto infantil.

Lo curioso es que hoy, 33 años después, me doy cuenta, como si lo hubiese vivido, de que el año 1975 fue importante para muchas personas que querían dejar de sufrir. Es una empatía sin duda vicaria, pero real. Mi Ratita también tenía 13 años entonces. Su madre la sacó del colegio donde no pudo terminar su Enseñanza Primaria Obligatoria y la puso a trabajar para mantener a la familia.

Tuvieron que pasar 30 años para que Ratita recuperara la vida que le arrebataron. Podemos estar contentas, porque otr#s murieron sin conseguirlo. Pero la putada estaba hecha.

El mismo año en que yo no sabía bien por qué era importante el General Franco, mi Ratita tenía su primera experiencia lésbica y trabajaba para mantener a su madre y hermanos. Me entran ganas de matar cuando pienso en ello...

Me llena de pena y rabia que ese hijo de puta entrara en la historia y mi Ratita no. Intentaré compensar esa penosa injusticia escribiendo su biografía, de la cual estoy repasando el primer capítulo-prólogo. Eso es lo poco que puedo hacer.

Life stinks... but here's hope.

jueves, 6 de noviembre de 2008

Nadie como tú...

Era la primera vez que íbamos juntas a un concierto. Hasta ahora, la única.

No fuimos solas, pero como si lo estuviésemos. La plaza de Las Ventas aquél jueves de junio estaba a reventar. En el escenario, un Miguel Bosé estupendo como siempre.

Me sentí tan bien teniéndote a mi lado que parecía que las canciones estaban todas dedicadas a nosotras.

Nadie como tú para hacer especiales las cosas simples.

Nadie como tú para desear que la noche no acabe nunca.

Nadie como tú para hacerme sentir como un millón de dólares.

Nadie como tú me sabe hacer... ¡café!

TE QUIERO

lunes, 3 de noviembre de 2008

Todo llega :-)



A la derecha de estas líneas (foto de la semana) puede verse por qué ando, y sigo andando, alejada de mi blog estas últimas semanas. ¿Qué tal me sienta el uniforme? Jejejeeee.



Estoy terminando el curso de formación de Vigilante de Seguridad y el sábado pasado por la tarde, día de Todos los Santos, me estrené con un "estupendo" turno de 12 horas, de 7 de la tarde a 7 de la mañana, solita en un polígono industrial completamente desierto. Pues jate tú, ni me aburrí, ni pasé miedo, ni nada de eso. Algo de sueño de madrugada, poco más. Prueba superadaaaaaa.

Por cierto, Marga, me acordé de ti y de algunos amigos médicos... Si vosotros aguantáis guardias de 24 horas en un hospital, lo mío tenía que ser pan comido. Las comparaciones son odiosas, lo sé, pero eso me ayudó bastante, de verdad.

Ahora me queda toda la semana de intenso estudio. Leyes, emergencias, incendios, primeros auxilios, etc. etc. Todo para el lunes, y el finde otra vez de servicio en el mismo sitio, sólo que en turno de día, si no me cambian nada. Así que... chao sisters. Nos vemos la semana que viene.

La futura segurata se retira a hincar codos. ¡A chapar por la chapa! Perdón... usemos la terminología oficial:

"La aspirante a Vigilante de Seguridad se dispone a estudiar los contenidos de su formación específica. Debo estudiar para obtener la habilitación oficial y su correspondiente placa de identificación(ovalada de 6 x 8 cms)".

Mira que se complican, ¿eh? Pero se dice así... :-)

viernes, 24 de octubre de 2008

Home Sweet Home

Al fin en casa. Prueba superadaaaaa.

El ramo que esperaba a Ratita a su salida del quirófano ya acompaña a nuestras plantas en el salón. Se mustiará al ritmo de su convalecencia.

Todo ha salido muy bien, con menos complicaciones de las probables. Sólo 24 horas de ingreso, tolerancia casi inmediata a líquidos y sólidos, con movilidad reducida pero casi total ya, 48 horas después de la intervención. Tengo que ponerme firme para que se esté quieta, la jodía. Apenas si me deja hacerle las curas y quiere ponerse ella sola la inyección diaria de Heparina. Manías de self-made woman, leñe.

Hasta el martes, quietecita en casa. Iremos al cirujano a revisar las suturas y que le quite el drenaje, si todo va bien, y una semanita más de reposo.

Y como las buenas noticias vienen a pares... ¡el lunes por la tarde firmo el contrato con Prosegur! 3 fines de semana al mes y seguramente turnos de noche y festivos, pero nada entre semana. Además es temporal, y me queda al ladito de casa. Mi primer contrato indefinidoooooo.

Todo llega, y mi Ratita es más feliz que nunca. Casi se puede decir que iniciamos una nueva etapa, sin lastres. Por fin...

miércoles, 22 de octubre de 2008

Llegó la hora...

Hoy a las 4 operan a Ratita de una abdominoplastia. Estamos algo nerviosillas, pero confiadas. Estaremos juntas todo el rato, eso seguro. Lo bueno es que sólo serán 24 horas de ingreso, y el cirujano es un viejo conocido mío de jornadas universitarias. Todo está bajo control.


Al fin mi Ratita va a librarse de ese pedazo de carne tan molesto...


Mientras tanto, os dejo con un video muy gracioso. ¡Que lo disfrutéis!


viernes, 17 de octubre de 2008

Thank Goddess I'm a Lesbian! (IIIª parte y fin)


Ahora, da capo. Remato el tema de l#s heteros y sus neuras de ligoteos imposibles, sueños de seductor#s incomprendidos y demás.

He vuelto a leer el post de La navaja en el ojo que me sugirió esta serie de reflexiones comparativas entre heteros y lesbianas, y creo que tengo alguna respuesta más, sin olvidar el estupor inicial que motivó mi primer post.


1. Mainstream frente a alteridad
Es curioso que los heteros, que supuestamente pertenecen al mainstream (forma mayoritaria/dominante de pensar y actuar), parecen moverse en una permanente cuerda floja cuando interactúan como pareja, tanto en la fase de seducción como en la de estabilidad más o menos "matrimonial". Es paradójico que, teniéndolo todo a su favor, los heteros den la impresión de tal fragilidad a la hora de establecer una relación, mientras que nosotras, las lesbianas, que somos las raras, las marginales, lo tengamos todo tan claro.

Ojo, he dicho claro, no fácil...

Si las lesbianas queremos ligar, sabemos exactamente lo que tenemos que hacer, tanto si queremos una relación estable como si nos basta con un rollo (o serie de rollos) de una sola noche. Tenemos claro lo que queremos, lo que hay... sólo nos falta averiguar cómo y dónde encontrarlo. Esto último es lo difícil, sin duda, pero sólo culparemos de esa dificultad a nosotras mismas: inexperiencia, miedos, torpeza en el manejo de internet, candidez a la hora de predecir fraudes (los plantones y suplantaciones de identidad son frecuentes)... O sea, entre nosotras no hay vencedoras ni vencidas, sólo éxitos o fracasos.

Por lo que cuenta La navaja en el ojo, las mujeres y hombres hetero se debaten en una permanente frustración afectivo-sexual y una mutua incomprensión. Visto desde fuera (o sea, desde nuestra bollosfera), resulta entre patético y divertido ese espectáculo donde se presuponen tantas y tantas cosas del sexo deseado (el opuesto, claro), al tiempo que se le culpa directa y sistemáticamente del fracaso propio. Y ojo, no me refiero sólo al fracaso o frustración en la fase de ligoteo, sino incluso en la relación de pareja (matrimonio, discrepancias a nivel familiar, etc.).
  • Digo patético porque no existe, aparentemente, ninguna intención de buscar la propia responsabilidad cuando algo sale mal, o no responde a las expectativas que uno u otra tenían a la hora de ligar, casarse, o tener hijos, sino que culpan siempre al otr#. "Si es que no hay hombres como antes..." / "A las mujeres no hay quien las entienda..." bla bla, bla...
  • Digo divertido porque se supone que las leyes escritas y no escritas, consciente e inconsciente colectivos, parámetros de interación social, etc. favorecen la pareja hetero, a pesar de lo cual la insatisfacción reina y se extiende inexorablemente. Se acuestan con su enemigo (definido como tal por ell#s mism#s), y luego se quejan. Jajajajajaaaaaaaaaaaaaa.


2. Guerra de sexos

La guerra entre sexos sigue servida. Yo la sufrí en carnes propias antes de mi transición. No entendía por qué se presuponían tantas cosas en el comportamiento del otro sexo (incluso del propio), por qué le pedían tantas cosas sencillamente imposibles. Me llevó años entender que ésa no era MI guerra, y por qué. Media vida, ya te digo...

Es una guerra de información a medias. El sexo A busca X en el sexo B, pero NUNCA le dejará saber exactamente lo que busca, porque cuanto menos sepa, mejor. La información es poder. Lo verdaderamente triste y patético es que la paulatina -y relativa- liberación de la mujer, en lugar de equilibrar las fuerzas para mejorar la situación, ha empeorado sensiblemente las cosas. Y no me refiero sólo a la violencia de género.

Afortunadamente, dejé de luchar contra esas presuposiciones y aquellos imposibles derivados de las verdades a medias entre A y B, y ahora contemplo esos "toros" desde la barrera. Eso es lo que me ha dado paz y un lugar bajo el sol. Repito que no es más fácil, pero lo veo todo mucho más claro.

3. Conclusión: ¿quién torea a quién?

Cuando una mujer hetero me cuenta su penas de amores, o sus problemas con su ex acerca de sus hijos, la miro con una cierta ironía, y le hago preguntas que la ponen nerviosa, poniendo al descubierto esa guerra informativa en la que se creía maestra. Cuando es un hombre el que me llora sus frustraciones de conquistador o padre fallido... más o menos lo mismo, salvo que mi falta de identificación con él me impide explicarle nada, ni siquiera rellenar esos huecos informativos que la guerra de sexos le ha creado.

Qué pena me dan... Lo tienen todo para ser felices y se dedican a proteger secretos, tratando de conseguir lo que quieren mediante engaños y pases de muleta, como en los toros. Pobres... menudas cornadas se llevan...

Así que... igual algún día se darán cuenta de lo que significa realmente la igualdad, se la creen, y no intentan utilizarla como arma en beneficio propio. Cuando dejen el capote y se pongan a jugar con las cartas boca arriba, igual entienden por qué las lesbianas, en lugar de sentirnos raras o culpables por serlo, preferimos esa dificultad antes que una victoria en esa lucha por el poder.

La empoderización (empowerment) es eso: SER alguien que se siente grande para sí misma, en lugar de HACER algo que resulte grande para los demás.

Pues sí, sisters: Gracias a Diosa, soy lesbiana.

martes, 14 de octubre de 2008

Thank Goddess I'm a Lesbian! (IIª parte)

Gracias a un link que me ha pasado una amiga, he leído una diatriba en contra de la "paga de la dependencia". Muy interesante y necesaria, sin duda.

Me ha venido al pelo, porque está precisamente en la onda de aquellas materias que, como lesbianas, podemos mirar desde fuera por no estar sometidas a la mentalidad mainstream heterocentrista, pero también desde dentro, porque también somos mujeres (con perdón de la Wittig, jejeje) enfrentadas a ese orden establecido.

Lo que sigue es mi comentario a ese post. Comprobaréis que soy bastante agresiva contra las mujeres hetero. Lo he sido conscientemente y con premeditación. No son tiempos para hacer prisioner#s. Tan es así, que no sé si la autora y propietaria de ese blog tendrá el valor de autorizar la publicación de mi escrito. Pero tenía que hacerlo: no puedo perdonar que las mujeres se llamen a sí mismas feministas si al mismo tiempo son heterocentristas. (O sea, que quieren ser dignas, independientes y tomar iniciativas y al mismo tiempo confesar que no pueden pasar sin un hombre).

Eso de estar en una situación que habilita la crítica directa (como implicada), al tiempo que me desmarca de las tendencias preestablecidas, es lo que me hace gritar, una vez más: ¡Gracias a Diosa, soy lesbiana!

----------------------------------

Cualquier lógica en materia de legislación, normativa o derechos, debe siempre equilibrar la libertad de una determinada opción con la responsabilidad que ésta implica.

Hoy por hoy, cualquier mujer puede elegir si quiere ser madre o no, cuándo y cómo (en el mundo occidental, se entiende). Por tanto, si tal elección ha sido adoptada por ella misma y NO a medias con otr@ progenitor@, las consecuencias deberían ser afrontadas por ella y por nadie más. NI SIQUIERA el Estado, a menos que, mediante una política de fomento de la natalidad en una coyuntura concreta, el Estado se comprometiese, de forma coherente, a asumir las consecuencias de tal política, compartiéndolas con l@s madres y/o padres, si los hubiere.

Entendiendo que no existe en NINGUNA legislación la definición de un DEBER de reproducirse (excluyo los dogmas de fe, que NO son ley), y que los derechos y obligaciones de padres y madres DEBERÍAN ser iguales, me gustaría saber CUÁNTAS mujeres estarían dispuestas a NO TENER hijos si les dijeran que ni el Estado ni los padres desean más nacimientos. Decidme la verdad: ¿quién PRESIONA para que haya nacimientos en este mundo ya superpoblado? ¿Hombres, mujeres y/o Estados a partes iguales? Yo creo que NO.

Las mujeres (hetero, se entiende) aún no os habéis liberado de ese MITO de “se me pasa el arroz” y en base al mismo os inventáis proyectos de vida compartidos que en realidad son muy a menudo UNILATERALES. Asimismo, os DEJÁIS arrastrar, con cierto "orgullo de género", por la autodefinición de “seres útiles” que habéis heredado de vuestras madres, y os autoconvencéis de que entendéis MEJOR que los hombres de determinados asuntos domésticos (niños, enfermos, ancianos…), adoptando un rol dominante que literalmente EXPULSA al varón de esos menesteres.

¿Consecuencia? Os encontráis solas al frente de un hogar y no entendéis por qué. El hombre ha conservado su libertad individual como cuidadano y trabajador, mientras que vosotras recogéis en el fruto de los mitos tradicionales que vosotras mismas os habíais creído: vuestra PRESUNTA superioridad en el ámbito doméstico. No se puede jugar con el fuego enemigo sin salir chamuscadas.

La labor en equipo en cualquier tarea debe establecerse ANTES de emprenderla, reconociendo a cada miembro la capacidad de tomar decisiones en pie de IGUALDAD, y rechazando cualquier intromisión que proceda de FUERA del equipo. Si tu madre te dice “a ver si me das un nieto pronto, que se te va a pasar el arroz”, no debes resolver la situación buscando un padre a toda prisa sin establecer con él un pacto igualitario, sino mandando al CARAJO a tu madre y sus JODIDOS mitos por meterse donde no l@s llaman. En cuanto al cuidado de tus padres en su vejez, o de los enfermos de la familia (los que sean), DEBES exigir un pacto con TODAS las personas implicadas y afectadas en esa tarea.

Hazte un porvenir, piensa en tener un oficio, como hacen los hombres, y si se trata de meterse en camisas de once varas, como tener hijos o cuidar de unos futuros ancianos padres, ASEGÚRATE de que TODOS los responsables de cada situación (padres, Estado, hermanos varones, etc.) tienen claras sus tareas presentes y futuras. Pero sobre todo, no te creas SUPERIOR a nadie en la toma de decisiones en NINGÚN ámbito, porque en un equipo TODOS debemos contar con TODOS, y dejarlo, a ser posible, por escrito, ANTES de crear la situación. Sólo ASÍ podremos exigir la IGUALDAD que reclamamos por derecho.

Sí, es VERGONZOSO cómo los poderes fácticos nos quieren relegar a tareas tradicionalmente reservadas a mujeres, pero ¿estamos seguras de que no nos hemos creado falsas expectativas y auto-otorgados privilegios que, al comprobarse que son puras QUIMERAS, se vuelven contra nosotras?

Pensadlo, que todavía muchas mujeres “modernas” conservan convicciones de “madres/mujeres perfectas”, “hijas perfectas”, “intuición femenina” y “sagrado deber/valor de la maternidad”.

Mucha tontería, a fe mía…


sábado, 11 de octubre de 2008

Thank Goddess I'm a Lesbian! (Iª parte)

Cada vez que leo algo sobre las miserias del ligón frustrado o escucho las quejas de tantas y tantas mujeres acerca de los sempiternos excesos/defectos de los hombres, se me altera la sangre. Y no siempre entiendo por qué.

Como la cosa no va conmigo, no debería ponerme así, ¿verdad? Al fin y al cabo, esos conflictos afectivo-sexuales entre heteros no pertenecen a mi horizonte erótico-sentimental, por tanto sus problemas no deberían afectarme. Como lesbiana, tengo OTROS problemas que resolver, no sé si más o menos difíciles que aquéllos, pero sin duda distintos y de mi directa incumbencia. Sin embargo, algo me toca de cerca en toda esa literatura del "chico-busca-chica", y me pregunto qué es.

  • "Todos buscamos algo" / "El amor no tiene sexo" / blablabla...

Aaahh nonono. Para nada. Por ahí, no. Soy lectora y cinéfila desde una edad muy temprana, y NUNCA me he identificado con NINGUN# de l#s protagonistas de las historias de amor hetero. Cuando la historia me gustaba, SIEMPRE me ha pasado lo mismo: me enamoraba de la protagonista femenina y fantaseaba con ser de su agrado, pero ¿¿¿identificarme con, o imitar a su galán para conquistarla o atraer su atención??? JAMÁS de los JAMASES. Cambiarle el sexo al galán para ajustarlo a mi realidad, tampoco me ha funcionado nunca. Me ponía demasiado triste. ¿Demasiado irreal, quizá?

El amor tiene sexo. Lo malo es que "el sexo del amor" es como el de los ángeles: no se ve, porque no está entre las piernas. Nadie me enseñó eso, y lo descubrí tarde, muy TARDE, demasiado TARDE.

Media vida, ahí es nada...

  • "No soy mujer, soy lesbiana"

Jo... Otra vez la puñetera cita de marras. Joder, Monique, ¿es que no me vas a dejar en paaaaz?

Sí, en esta ocasión la postura lesbo-feminista de la Wittig arroja un poco de luz. Desde luego, si las relaciones afectivo-sexuales y sus protagonistas son como nos las han pintado en la literatura y/o el cine en los últimos 3.000 años, no soy mujer, ni hombre, sino "otra cosa", vaya usted a saber qué, pero "ESO" que he visto/leído, NO, por Diosa, NOOOO.

Las historias de amor entre mujeres son demasiado recientes, demasiado cargadas de alteridad, o sea, raras. Una relación afectivo-sexual donde no aparece un hombre para algo (si no amante, al menos consejero, sancionador, orientador... lo que sea), sigue entendiéndose mayoritariamente como incompleta, por no decir "menor". La plenitud afectiva sólo se reconoce si al menos un miembro de la pareja suple las carencias y dependencias con que se define a la mujer.

Pienso en mi madre y compruebo con horror que es terriblemente cierto.

Pero hay mucha más tela que cortar... ¡Vaya que sí!

jueves, 9 de octubre de 2008

Mi Ratita linda

Algunas cosas, como hablar con mi corazón, las hago mejor por escrito. A ti no te gusta escribir. Y eso que nos conocimos escribiendo...


Entonces te estabas dejando crecer el pelo. En cuanto pudiste, te hiciste 2 coletitas minúsculas. Es la primera imagen que tuve de ti. Con tu carita redonda parecías Minnie Mouse, por eso te puse Ratita. Me encanta tirarte del pelo para besarte, pero sin duda te queda mejor corto.

A falta de palabras, haces fotos, muchas a ti misma. Si tuvieras un poco de orden, podrías hacer un diario con ellas. Ésta te la hiciste regresando de Barcelona, uno de los fines de semana que fuiste a pasar conmigo. Se te nota la carita de cabreo y tristeza, y llevas la camiseta que te regalé. Te gusta tanto La Oreja de Van Gogh...

Pronto cumpliremos 2 años. Lo escribo y recuerdo. En enero hará dos años de esa juerga de cumpleaños en Leganés cuando me presentaste a tus amigas. Yo era tu "amor catalán", la profe de idiomas de Sabadell con la que charlabas por el Messenger. Nadie daba demasiado por esa relación a distancia. Quizá nosotras tampoco entonces.

No hubo lugar a aferrarse a nada. Todo estaba escrito.

Te escribía una carta de amor al mes, desde la distancia, aunque hablábamos por teléfono al menos una vez al día. Desde que vivimos juntas, apenas te he escrito nada. Error, grave error, craso y tremebundo. Olvidé que mi corazón es todo letras. Mi ser entero es letras. Mi nombre también lo es, ya sabes cómo nació. Nuestro amor también vio la luz así, entre las teclas de un ordenador.

Una imagen no vale más que mil palabras. No se deben comparar valores, y menos si se trata de amor. Al abrir este blog, decidí dedicar una foto semanal a nosotras. Ahora te dedicaré un post al mes, como antes. ¿Podría convertirse en rutina? Siempre se corre ese riesgo...

Me sigues dando paz, sigo sintiéndome el barco que tocó puerto y sabrá volver a navegar, con la tripulación al completo, y sin perderse. Me has hecho madrastra, un poco a-la-sí-o-sí, pero feliz. Ya no busco motivos para vivir, porque al fin tengo una vida.

Me das sexo hermoso, sin remilgos, y me siento enormemente deseada. Alimentas mi coquetería sin celos, me besas en público con orgullo. Y aunque les suene estúpido a algun#s, en la moto me siento una sola contigo, libre y voladora.

Se estropeó tu última sorpresa. Lo siento, llamaron de la joyería y cogí yo el recado. Sí, qué putada, ahora sé que habías encargado mi nombre en letras de plata. Es lo que tiene vivir juntas, ¿no?

Tú con ese gesto en joya y yo con este post en palabras, nos decimos una vez más, y siempre esperando el siguiente

TE QUIERO


sábado, 4 de octubre de 2008

Jodía, pero contenta (una de cal y otra de arenaaaaaa)


Ratita tenía puesto ayer este disco en el coche. La canción en sí no tiene que ver con mi estado de ánimo, ni me gusta tampoco. Pero como no para de resonarme en la cabeza y estoy así, como entre dos aguas, pues me sirve para ilustrar lo que quiero decir.

Ha sido una semana rara rara rara. Cosas buenas y malas. De ahí el título del post.

Empezó mal. El lunes Ratita andaba mal de la tripa. Volvió del trabajo hecha polvo. Había vomitado y le dolía todo. Síntomas claros de la gastroenteritis vírica que anda rondando por todas partes, según hemos oído. Al día siguiente se lo confirmó el médico: dieta de arroz, sin lácteos ni proteínas al menos 48 horas. El miércoles fue mejorando, ya de baja. El jueves el médico le aconsejó descanso y buenos alimentos hasta el lunes que viene, día previsto para el alta. Por ese lado, sin sorpresas.

Claro, yo no podía ser menos. mi semana empezó con la promesa de una entrevista que no llegó. Por si fuera poco, el martes me convocaban a las pruebas físicas anticipadas para el curso de Vigilante que empieza el lunes 6, pasado mañana. Las pruebas físicas eran el jueves por la tarde. Intentaron, por aquello de esa entrevista fantasma, desconvocarme del curso de Vigilante el lunes, y por tanto de las pruebas físicas, pero no tragué, puede ser un truco para darme largas.

Jueves y viernes, días de médicos, nervios y cansancio.

Por un lado, el jueves Ratita se iba encontrando mejor de la gastroenteritis, pero en la cita que tenía con el médico por la tarde (6 p.m.) le iban a entregar unos análisis de sangre bastante trascendentales. Por mi parte, tenía analítica en el Ramón y Cajal a las 9 a.m. (30 kms de moto en ayunas, jo...), y a las 4 p.m. la pruebas físicas de Prosegur. Incertidumbres para ambas, amén de muchos paseos arriba y abajo.

Regresando de mi "sesión de deporte" (pasé sin problemas, los baremos para mujeres de 40 a 50 tacos son ridículos) y fui a recoger a Ratita en el médico. Ahí sí que nos llevamos un buen mazazo. Su tratamiento contra la anemia no está dando resultado y todo indicaba que no la podrían operar de la abdominoplastia que tenía prevista con toda la ilusión... Sólo quedaba la opinión del cirujano, con el que teníamos cita el viernes.

Sí, yo había pasado las pruebas físicas, pero las agujetas que tenía por conseguir hacer esos 1.000 metros en 5'38'' eran mortales. Claro, el orgullo de haber llegado primera en la prueba, por delante incluso de todas las jovencitas de menos de 25 años, tenía un precio, jejejejejeee. Lo malo es que los dolores musculares no eran sólo por eso...

A la 1:00 p.m. del viernes teníamos cita con el cirujano. Era la primera vez que conducía la moto con tantos dolores musculares y encima con pasajera. Así que nervios, incertidumbre, algo de resignación... Pues NO, resulta que es habitual, tomando las debidas precauciones, operar a anémicas (leves, todo hay que decirlo), y tenemos fecha para el día 22 de octubre. Sólo estará 24 horas ingresada, el posoperatorio se puede hacer en casa sin problemas. Salimos de esa consulta dando brincos, haciendo planes para esa semana, pensando en los preparativos... EUFÓRICAS, vaya. ¡¡YUPIIIIIIIII!!

Ojalá la semana de altibajos hubiese acabado ayer. Me fui encontrando peor a lo largo de la tarde, con más dolores (la agujetas creía yo, ilusa de mí), náuseas (¿qué habré comido que me haya sentado mal?)... Pues sí, Ratita me ha contagiado generosamente su gastroenteritis. Si es que lo hacemos todo a medias... Anoche, me desperté con una descomposición terrible, estuve vomitando y tiritando en la cama con más dolores...

Mañana tenemos invitados a comer. No quiero desconvocarlo, son una pareja conocida por Internet y todavía no nos conocemos en persona. Hablamos por teléfono hace meses y de mañana no pasa que nos veamos las caras.

Resultará raro que ellos se coman una estupenda lasaña de verduras y aleta de ternera a la plancha con judías verdes salteadas mientras yo estoy a base de arroz con verduritas, pero qué le vamos a hacer. Ni siquiera podré probar la tarta de queso que ellos mismos van a hacer...

Lástima, sí. Me encuentro mal y no estaré al 100% para nuestros invitados mañana. Tampoco sé si estaré mínimamente presentable para el curso que empieza el lunes, ni si Prosegur me colocará finalmente de recepcionista. Me seduce mucho más que lo de Vigilante.

También ha habido buenas, muy buenas noticias. Demasiado buenas para no hacer un balance positivo. Ratita tiene fecha para operarse y yo he superado las pruebas físicas de Vigilante. Mañana conocemos a una pareja genial y nuestra amiga Mónica nos enseñará la moto que se acaba de comprar.

¿Magros consuelos? Puede ser, pero estoy más contenta que jodía.

Ahora, Cajcad sin mí unos días, porque no sé cuándo podré escribir. Aparte de tiempo, me van a faltar fuerzas para pensar.

lunes, 29 de septiembre de 2008

Farala IV: Finale Insieme


Pocos días después de aquel encuentro fortuito contigo en aquella tienda (ver Farala II), me fui a Barcelona para concursar en Saber y Ganar.

Es uno de los contados programas de TV que en mi familia siempre hemos seguido.

Un par de días antes de mi viaje, mi madre supo que me llamaba Olga. Podría habérselo dicho después de la emisión del programa, pero no me pareció bien dejarlo como sorpresa. Habría sido un tanto frívolo.

A mi regreso de la grabación, mi madre me recogió en el aeropuerto.

Era la primera vez que mi madre me veía así (foto), que se veía obligada a llamarme por un nombre que no me había puesto ella.

Apenas dijo nada. Su mirada de horror y estupefacción no se me olvidarán. Al día de hoy, no sé qué pensaron o dijeron mis madre y padre de mi participación en el concurso. Ni siquiera sé si lo vieron. No me he atrevido a preguntar.

Es difícil evaluar si una salida del armario así, a bombo y platillo, fue buena idea o no.

Es una de las cosas que siempre quise hablar contigo, Farala. No sólo por ser quien eres, o porque sabes lo que sabes, sino porque no puedo evitar relacionar aquel encuentro fortuito en aquella tienda con mi aparición en Saber y Ganar.

Años antes ya venía usando el seudónimo con el que me presentó Jordi Hurtado en el programa: Olga Cambasani. Lo había acuñado revolviendo las letras de mi nombre y apellidos originales. Un juego muy literario, ¿verdad? un tanto egocentrista, narcisista si me apuras, sí... Soy así. Yo soy ésssaaaaa....

Algo de azar también hubo, porque

  • Olga Valero Cambasani
  • Rosana Gamboa Caviell
  • Amara Blesco Gavilano
  • Blasa Amigó Calvareno
  • Eva Mansilla Cobarago
  • Isabel Omago Valcarna
  • Macarena Villas O'Boga
  • Mairena Gallava Bosco
  • Maura Cabello Agosian

contienen todos las mismas letras. Elegir un seudónimo no fue como decidirme por un peinado o un color de labios. Fue una mezcla tanto de circunstancias como de letras.

Tenía que ocultar el apellido de mi familia. Por mucho que te reconozcan, usar un apellido extraño aleja las posibles desgracias de los tuyos. No me avergüenzo de ello. Interioricé la culpa. Suele pasar cuando te quieres morir.

Empezar ésa mi verdadera vida no fue la realización de un sueño, sino el despertar de una pesadilla. Me esperaban tiempos duros. Ninguno tanto como interpretar un papel en lugar de vivir.

Años antes de ese enero de 2000, Olga Cambasani era real, pero sólo en Internet. Por eso me conocieron antes en el extranjero que en España.

Descubrí que esa web-vida tenía que pasar al mundo real, o me moriría. Me puse fecha de muerte: 30 de octubre 1998. Un amigo, preocupado, me llamó dos días antes: "Olguita, ¿cómo estás? Me tienes preocupado..." Fue una conversación anodina, corta. Paco nunca supo que me había salvado la vida.

¿Comprendes por qué te comprendo? Hay verdad de un lado y fingimiento del otro. Vives por no morir. Hay que encontrar el hilo conductor, o algo...

El hilo de Ariadna teje nuestras historias. Fingimos ahí afuera mientras aquí proyectamos sueños, proyectos, afectos inasibles, creamos mitos sin cavernas. Luchar por una vida mejor siempre es una ilusión si no nos sentimos vivas en todos los instantes que nos hacen latir.

¡Cuántas veces no habremos deseado dormirnos, soñando que todo fuera un mal sueño!

La vida es UNA. No la decidimos. Nuestro género tampoco. La fragmentación de los constructos son un puzzle al que siempre le faltan piezas. Por eso Del LaGrace Volcano sólo puede reivindicarse. Las frases brillantes y las imágenes rompedoras que asombran o escandalizan sólo estimulan a quienes se aburren.

Por eso cajco y seguiré cajcando.

Mi ratita está a punto de llegar. Estoy preocupada, se encuentra mal de la tripa. Y no le gusta conducir de noche.

sábado, 27 de septiembre de 2008

Intermezzo...

Antes del movimiento final, tengo que dejar pasar unos días.

De repente lo que quería decir me resulta incomprensible y completamente carente de interés. Quizá porque el día se ha nublado y me he puesto tonta. Quizá las hormonas jugándome una de las suyas... Jo, qué rabia.

He perdido el hilo contuctor y vuelvo a la pregunta sin respuesta. Hay dudas trompeteras que son de lo más inoportunas, leñe.

Bueno, os dejo con Achmed, the Dead Terrorist, por si no lo conocíais. Hay que saber inglés para entender algo, pero el muñeco en sí mismo ya es todo un show. Su creador, Jeff Dunham, ganó el premio al mejor ventrílocuo de los USA en el 2007.

Que lo disfrutéis.

PD: Encontré una versión subtitulada :-)

jueves, 25 de septiembre de 2008

Farala III: Adagio in Himmliches Ruh

¿Una taza de pu-ehr? Ojo, no te sientes encima de ese cojín, lo acabo de coser y no sé si me habré dejado algún alfiler...

"[...] Vida son los libros, libros que son vida, las palabras, vuestras palabras, mi vida, vuestras vidas, mis palabras; literatura es lo que no es. Y lo que separa lo que es de lo que no es.[...]"

No se te escapa una, ¿eh? Y eres tú la que me llama malapieza... Habrásevistotamañainjuriaaaa.

"Vuestras... mi... vuestras... mis..." Tónica - dominante - tónica - dominante. Brillante, sí señora. Tradicional a la par que eficaz.

Somos profes, debemos ser prácticas: tenemos poco margen, y nos falta tiempo para escribir poco, como dice Hester. Las cosas tienen que entenderse, la mente humana necesita simplicidad para almacenar lo esencial y seguir aprendiendo. Que nooo, nuestr#s alumn#s no son estúpid#s, sólo necesitan frases simples para poder manejar conceptos complejos.

Volvemos a la autoría colectiva, es inevitable que nos surja como hilo conductor. Ya no nos podemos plantear literatura como un ejercicio individual, a lo Lázaro Carreter (¡ay, qué recuerdos me traes del bachillerato, jodíaaaaa!), o a lo Roman Jakobson, porque conciben el acto verbal de a persona, del yo al él o ellos, sin pasar por el , sin mirar el colectivo implicado, sin apreciar la polifonía del plural...

mi(s) + vuestras = nosotras. Resolución armónica natural. Ahora que nos tachen de lo que quieran, pero la partitura avanza.

Derrida y Warhol nos tenían despistadas. El primero mareando la perdiz con aquello de que las palabras mienten (¿será cínico y cabrón?), el segundo haciendo márketing con un arte que no se creía ni él (su casa estaba forrada de Botticellis y otros maestros del Trecento y Quattrocento, ni un solo cuadro suyo o de sus coetáneos). ¡Diosa! ¡Cuánto tiempo perdido!

"Oh, Mrs. Dalloway... Always giving parties to cover the silence..."

Ya, ya sé que prometí no tocar la estilográfica incorrupta de Virginia, pero me disculparás si tengo una relación un tanto especial con esa novela desde que la traduje (hace ya 15 años, uffff qué vieja soyyy). Ed Harris está maravilloso en esa escena, aunque Meryl Streep nunca me ha caído demasiado bien...

No es que los Bloomsburitos me emocionen mucho. Pero recorrer las calles de Londres o Dublín con una de sus pesadísssimas novelas-paliza a modo de guía turística fue divertido, ¿verdad? No llegué a hacerlo con Joyce, pero sí con la Stephen. Mola. Es una vida, la tuya, la mía, la nuestra.

Algún día aprenderemos a dejar de poner puertas al campo. Cuando creamos algo irreal siempre es porque la vida nos lleva a ello, por tanto la vida es igual de irreal, o la ficción es igual de vital. "Voy de mi corazón a mis asuntos", decía Miguel. Es lo que hacemos al entrar aquí: leer y escribir mientras la olla exprés pita en la vitrocerámica o el peke está en el cole. El blog pone fecha y hora a los posts, los que leen verán que ayer no escribí nada, posiblemente porque estuve leyendo o pensando... Lo que leen aquí es provocación de una escritura inconsciente de otros fragmentos de vida. No sólo la palabra es literatura, como el ruido tampoco es lo opuesto al silencio.

Ahora mírame a los ojos y contesta, sin intentar ser brillante, ni pensarlo: ¿aparte de consuelo y evasión, qué buscabas creando un blog?

Huy, ligar, jajajaaaa. Claro, pero ya sabes que eso no se hace, sino que nace. Si no nace, es porque estamos atiborradas de anticonceptivos mentales, o que la fase lunar no es la propicia, es igual. Si dejamos de intentarlo es cuando sucede.

Aaaah ya... Estás harta de dejar que te pasen cosas, quieres ser la autora de tu propia vida. Harta de que la escriban por ti, de ser esa flor que espera a la abeja en el oído: bzzzz... ¿O no es eso tampoco? Perdona, no sé... Como hay tantas flores y perfumes en tu blog, yo creí que...

Vale. Da Capo, pues...

"[...] añadí, musitando, un: “bueeno, se supone que en literatura de mujeres. [...]”

No sé si lo musitaste para autoconvencerte de que algo queda de todos los años trabajados, o porque sentiste que en el "nosotras" estaba tu salvación. Me asalta una enorme curiosidad: ¿existe la más remota posibilidad de que tu interlocutora haya leído la serie de blogs que y yo hemos escrito después de esa conversación? Jajajajaaaaa. Sería genial... o terrible, no sé, tú dirás...

Eres total, Farolilla. Sales de la nada en medio del caos y te pones a lanzar compases. Lo estás haciendo muy bien. Y encima vas provocando incendios... Ya te digo, no se te puede dejar sola.

Te tiemblan los dedos. Mírame otra vez y tranquilízate.

Ahora voy a hacer más té, que se ha quedado frío. Enseguida seguimos trabajando.

miércoles, 24 de septiembre de 2008

Farala II: Strumming Allegretto


Tengo delante tu esbozo de partitura, esa polifonía que titulaste literatura de mujeres. Me la he impreso en papel para verla mejor. Sólo son los bajos cifrados, pero no me canso de desarrollar la orquestación una y otra vez... y me meo de la risa, como hace tiempo que no me reía...

"Ayayayyyy ma mèèèère, pourqoui m'as-tu fait çaaaaa?" Si es que no se te puede dejar sola. Vas y abres un blog hace nada, nos cruzamos blogueando por estas tierras de Diosa, y me contagias tus fiebres...

A ver. Centrémonos. Sin duda nos echábamos de menos. Suena raroraro, pero es así.

No se me olvidará tu carita de sorpresa amable, enmarcada por tu melena de entonces, cuando mi ex y yo nos topamos contigo en aquella tienda... Desde ese día un elástico inefable nos tira de la oreja para que mantengamos esa larga conversación pendiente. No han pasado tantos años, y casi ni somos las mismas... ¿personas?

Hablemos de género, pues. Ah no, que resulta que mi Obertura y fuego es puro sexo, na que veeeer... Bueno, pero ¿no quedamos que sexo y género son lo mismo? Lo dijiste tú, reina, no yo, caminando por el pasillo, como si tal cosa. Ya te vale...

Quizá sea cierto. También vas tú y mencionas a Wittig: "No soy mujer, soy lesbiana", escupió la muy marrana. Ah no, que tampoco nos sirve. Quizá más tarde, para el ritardando final, ¿vale? O mejor para un fragmento en contrapunto, si se tercia. Ya veremos.

"Por Kristeva, por Butler, por Foucault..."

Y por Tutatis, y Belenos, y Belisama, no te jode... ¿A que te lavo la boca con jabón?

Pues no, no nos sirven. Y BePo tampoco ayuda mucho.

Ah, mira. Fíjate qué casualidad, esta mañana estaba yo ordenando papeles de mi historial clínico y me asaltó una receta de mi endocrinóloga del Institut Dexeus (2004): Gel de Dehidroisoandrosterona (1 gr.), que me recetó cuando mi líbido andaba algo "distraída". Qué transgresora la endocrino, ¿verdad? Ni era, ni soy menopáusica, ni hetero-que-necesita-estar-a-tono-pa-su-maridito-que-si-no-se-desanima-pobrecico, ni era entonces soltera-que-busca-estímulos-y-emociones-en-la-promiscuidad, sino mujer y lesbiana, normalita, con pareja estable (un peaso mujerón, morenaza 9 años más joven que yo, 9 centímetros más alta, ex-modelo y tal), y sin embargo va la doctora y me receta un estimulador de la líbido, como se lo había recetado anteriormente a otras muchas mujeres "bajas de forma". Anda que BePo... ya le vale, descubriendo el Mediterráneo...

Ya, ya sé que no necesitabas esa demostración, como tampoco te habrás planteado demasiado en serio firmar el contrato contra-sexual. Pero ya que te tengo delante y que lanzas temas y variaciones a gritos, fruto de una noche cualquiera de extremo agotamiento, ¿qué tal si te planteas por qué a --sin ir más lejos, que también me tienes delante, jate tú-- ese Manifiesto-con-contrato me resulta tan ridículo como pretencioso? Dónde BePo acaba de estar y dar tres voces al pregonero, yo ya he ido y vuelto dos o tres veces sin hacer tanto ruido.

Digo a MÍ porque me conoces, sabes de mi vida, más que much#s, y por tanto también sabes que ni las convenciones ni las contravenciones pueden explicar por qué no estoy loca, ni me he quitado la vida, ni me he cansado de luchar por una vida tranquila. Sobre todo, sé que entiendes, mejor que much#s, lo rabiosa que puedo sentirme yo cuando alguien se otorga la AUTORÍA de una identidad que no conoce, posiblemente ni reconoce. Verbigratia:

"Hombres que se hacen / quieren convertir en mujeres (o viceversa)"

"Hombres que se sienten mujeres (o viceversa)"

Shit yourself, little parrot...

No deberíamos extrañarnos demasiado. Freud, o su Lacayo-Lacan hablaban de / sentenciaban sobre la(s) mujer(es) desde fuera, hasta que algunas de nosotras les clavaron el pico y se pusieron a hacerlo desde dentro. Mucho pavo con pico de oro... pero ninguno se podía quitar el suje simbólicamente como Gisèle Halimi... Poco se ha avanzado desde entonces: porque hoy las supermegaexpertas en queer theory se ponen a hablar de transexualidad y dicen cada melonada... Joder, me pudren las entrañassss.

¿Tú crees que alguien me publicaría? Mili, la de Berkana, y su círculo de koleguitas, seguro que no. Me tienen fichada, soy peligrosa. En otros sitios me tomarían por loca. Pero si les preguntamos a ellas, saben todo lo que tengo que decir, hasta mis entresijos, como si me hubiesen parido. Claro, como han visto a Bibiana Fernández en la tele, ya está todo dicho. No hacen falta autoras como yo. Lógico, ni he parido ni puedo parir. Ni siquiera menstrúo. Ta clarísssimo.

El esencialismo está démodé. Tanto performative pauah de la palabra ha convertido al SER en palabras. Lo que digo, hago, o digo que hago es lo que soy. Así de simple. Pues nada, mañana digo que soy un árbol, me pongo una peluca de hojas, me pinto de madera y me planto en el parque. Ya SOY un árbol. ¡Tócate las tetas!

El virus que envenena todo esto es la arrogancia, y la única forma de acabar con tanta tontería es darles collejas a l#s listill#s. Nada humano puede definirse sólo individualmente, por eso no existe LA mujer, sino LAS mujeres (hace tiempo que lo sabemos, pero mira que el ego humano es fuerte, jamía). Por eso estamos aquí, compartiendo nuestra autoría, cuestionándonos colectivamente, construyéndonos, haciéndonos fuertes. Tú abriste un blog buscando refugio en tu tierra, aquí en Nosotrasland.

Lanzamos yoes (yo en plural, quiero decir) y nos regresan ecos de nosotras. Así ligamos, lloramos, reímos, aprendemos y soñamos. Nadie hace todo eso como nosotras, conocemos las artes del Quilting mejor que nadie. Sentimos el vacío cuando no encontramos la aguja y el hilo que nos conectan a nuestras madres, abuelas, referencias hermanas. Cuando nos enamoramos, siempre pensamos en ellas. Humildemente. No digas que no. Es suficiente para saber que caminando se hace camino, que las definiciones son el abismo, como ése del hulahoop y la burbuja negra, yasabesloketedigoresalá...

Un ruego final: cuando hablemos de literatura, traete lo que quieras menos libros, por favor. Escribiremos sin papel ni teclas, leeremos con los ojos cerrados. Escucharemos los rumores del Ouse, sin rescatar el cadáver de Virginia. Te lo prometo.

Huy, voy a hacer la cena, que se me ha hecho tardííííssimo. La culpa es tuya, como siempre. Si ej queeee... no aprenderé nunca. :-)